Hoy decimos: ¡Aquí estamos! ¡Resistimos!
"Nosotros somos los vengadores de la muerte.Nuestra estirpe no se extinguirá mientrashaya luz en el lucero de la mañana"Popol Vuh
Hermanos y hermanas.
No es nuestra la casa del dolor y la miseria. Así nos la ha pintado el que nos roba y engaña.No es nuestra la tierra de la muerte y la angustia.No es nuestro el camino de la guerra.No es nuestra la traición ni tiene cabida en nuestro paso el olvido.No son nuestros el suelo vacío y el hueco cielo.
Nuestra es la casa de la luz y la alegría. Así la nacimos, así la luchamos, así la creceremos.Nuestra es la tierra de la vida y la esperanza.Nuestro el camino de la paz que se siembra con dignidad y se cosecha con justicia y libertad.
I. La resistencia y el silencio
Hermanos y hermanas.
Nosotros entendemos que la lucha por el lugar que merecemos y necesitamos en la gran Nación mexicana, es sólo una parte de la gran lucha de todos por la democracia, la libertad y la justicia, pero es parte fundamental y necesaria. Una y otra vez, desde el inicio de nuestro alzamiento el 1 de enero de 1994, hemos llamado a todo el pueblo de México a luchar juntos y por todos los medios, por los derechos que nos niegan los poderosos. Una y otra vez, desde que nos vimos y hablamos con todos ustedes, hemos insistido en el diálogo y el encuentro como camino para andarnos. Desde hace más de cuatro años nunca la guerra ha venido de nuestro lado. Desde entonces siempre la guerra ha venido en la boca y los pasos de los supremos gobiernos. De ahí han venido las mentiras, las muertes, las miserias.
Consecuentes con el camino que ustedes nos pidieron andar, dialogamos con el poderoso y llegamos a acuerdos que significarían el inicio de la paz en nuestras tierras, la justicia a los indígenas de México y la esperanza a todos los hombres y mujeres honestos del país.
Estos acuerdos, los Acuerdos de San Andrés, no fueron producto de la voluntad única de nosotros, ni nacieron solos. A San Andrés llegaron representantes de todos los pueblos indios de México, ahí estuvo su voz representada y planteadas sus demandas. Estuvo brillando su lucha que es lección y camino, habló su palabra y su corazón definió.
No estuvieron solos los zapatistas en San Andrés y sus acuerdos. Junto y detrás de los pueblos indios del país estuvieron y están los zapatistas. Como ahora, entonces sólo fuimos parte pequeña de la gran historia con rostro, palabra y corazón del náhuatl, paipai, kiliwa, cúcapa, cochimi, kumiai, yuma, seri, chontal, chinanteco, pame, chichimeca, otomí, mazahua, matlazinca, ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco, mixteco, cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco, huave, tlapaneco, totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque, huasteco, lacandón, maya, chol, tzeltal, tzotzil, tojolabal, mame, teco, ixil, aguacateco, motocintleco, chicomucelteco, kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel, ketchi, pima, tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahita, ópata, cora, huichol, purépecha y kikapú.
Como entonces, hoy seguimos caminando junto a todos los pueblos indios en la lucha por el reconocimiento de sus derechos. No como vanguardia ni dirección, sólo como parte.
Nosotros cumplimos nuestra palabra de buscar la solución pacífica.
Pero el supremo gobierno faltó a su palabra e incumplió el primer acuerdo fundamental al que habíamos llegado: el reconocimiento de los derechos indígenas.
A la paz que ofrecíamos, el gobierno opuso la guerra de su empecinamiento.
Desde entonces, la guerra en contra nuestra y de todos los pueblos indios ha seguido.
Desde entonces, las mentiras han crecido.
Desde entonces se ha engañado al país y al mundo enteros simulando la paz y haciendo la guerra contra todos los indígenas.
Desde entonces se ha tratado de olvidar el incumplimiento de la palabra gubernamental y se ha querido ocultar la traición que gobierna las tierras mexicanas.
II. Contra la guerra, no otra guerra sino la misma resistencia digna y silenciosa
Mientras el gobierno descubría a México y al mundo su voluntad de muerte y destrucción, los zapatistas no respondimos con violencia ni entramos a la siniestra competencia para ver quién causaba más muertes y dolores a la otra parte.
Mientras el gobierno amontonaba palabras huecas y se apresuraba a discutir con un rival que se le escabullía continuamente, los zapatistas hicimos del silencio un arma de lucha que no conocía y contra la que nada pudo hacer, y contra nuestro silencio se estrellaron una y otra vez las punzantes mentiras, las balas, las bombas, los golpes. Así como después de los combates de enero de 94 descubrimos en la palabra un arma, ahora lo hicimos con el silencio. Mientras el gobierno ofreció a todos la amenaza, la muerte y la destrucción, nosotros pudimos aprendernos y enseñarnos y enseñar otra forma de lucha, y que, con la razón, la verdad y la historia, se puede pelear y ganar... callando.
Mientras el gobierno repartía sobornos y mentía apoyos económicos para comprar lealtades y quebrar convicciones, los zapatistas hicimos de nuestro digno rechazo a las limosnas del poderoso un muro que nos protegió y más fuertes nos hizo.
Mientras el gobierno mostraba señuelos con riquezas corruptas e imponía el hambre para rendir y vencer, los zapatistas hicimos de nuestra hambre un alimento y de nuestra pobreza la riqueza del que se sabe digno y consecuente.
Silencio, dignidad y resistencia fueron nuestras fortalezas y nuestras mejores armas. Con ellas combatimos y derrotamos a un enemigo poderoso pero falto de razón y justicia en su causa. De nuestra experiencia y de la larga y luminosa historia de lucha indígena que nos heredaron nuestros antepasados, los habitantes primeros de estas tierras, retomamos estas armas y convertimos en soldados nuestros silencios, la dignidad en luz, y en muralla nuestra resistencia.
No obstante que, en el tiempo que duró este nuestro estar callado, nos mantuvimos sin participar directamente en los principales problemas nacionales con nuestra posición y propuestas; aunque el silencio nuestro le permitió al poderoso nacer y crecer rumores y mentiras sobre divisiones y rupturas internas en los zapatistas, y trató de vestirnos con el traje de la intolerancia, la intransigencia, la debilidad y la claudicación; pese a que algunos se desanimaron por la falta de nuestra palabra y que otros aprovecharon su ausencia para simular ser voceros nuestros, a pesar de estos dolores y también por ellos, grandes fueron los pasos que adelante nos anduvimos y vimos.
Vimos que ya no pudieron mantener callados a nuestros muertos, muertos hablaron los muertos nuestros, muertos acusaron, muertos gritaron, muertos se vivieron de nuevo. Ya no morirán jamás los muertos nuestros. Estos muertos nuestros siempre nuestros y siempre de los todos que se luchan.
Vimos a decenas de los nuestros enfrentarse con manos y uñas contra miles de armas modernas, los vimos caer presos, los vimos levantarse dignos y dignos resistir. Vimos a miembros de la sociedad civil caer presos por estar cerca de los indígenas y por creer que la paz tiene que ver con el arte, la educación y el respeto. Les vimos, ya moreno su corazón de lucha y ya hermanos nuestros los vimos.
Vimos a la guerra venir de arriba con su estruendo y vimos que pensaron que responderíamos y ellos harían el absurdo de convertir nuestras respuestas en argumentos para aumentar su crimen. Y trajo la guerra el gobierno y no obtuvo respuesta alguna, pero su crimen siguió. Nuestro silencio desnudó al poderoso y lo mostró tal y como es: una bestia criminal. Vimos que nuestro silencio evitó que la muerte y la destrucción crecieran. Así se desenmascararon los asesinos que se esconden tras los ropajes de lo que ellos llaman el "estado de derecho". Arrancado el velo tras el que se escondían, aparecieron los tibios y pusilánimes, los que juegan con la muerte por ganancias, los que ven en la sangre ajena una escalera, los que matan porque al matador aplauden y solapan. Y el que gobierna se despojó de su último e hipócrita ropaje. ``La guerra no es contra los indígenas'', dijo mientras perseguía, encarcelaba y asesinaba indígenas. Su propia y personal guerra lo acusó de asesino mientras nuestro silencio lo acusaba.
Vimos al poderoso gobierno irritarse al no encontrar ni rival ni rendición, lo vimos entonces volverse contra otros y golpear a los que no tienen el mismo camino que nosotros pero levantan idénticas banderas: líderes indígenas honestos, organizaciones sociales independientes, mediadores, organismos no gubernamentales consecuentes, observadores internacionales, ciudadanos cualquiera que quieren la paz. Vimos a todos estos hermanos y hermanas ser golpeados y los vimos no rendirse. Vimos al gobierno pegar a todos y, queriendo fuerzas restar, sumar enemigos lo vimos.
Vimos también que el gobierno no es uno ni es unánime la vocación de muerte que su jefe luce. Vimos que dentro tiene gente que quiere la paz, que la entiende, que necesaria la ve, que la mira imprescindible. Callados nosotros, vimos que otras voces dentro de la máquina de guerra hablaron para decir no a su camino.
Vimos al poderoso desconocer su propia palabra y mandar a los legisladores una propuesta de ley que no resuelve las demandas de los más primeros de estas tierras, que la paz aleja, y que defrauda las esperanzas de una solución justa que acabe con la guerra. Lo vimos sentarse a la mesa del dinero y ahí anunciar su traición y buscar el apoyo que los de abajo le niegan. Del dinero recibió el poderoso aplausos, oro, y la orden de acabar con los que hablan montañas. "Que mueran los que tengan que morir, miles si es necesario, pero que se acabe ese problema", así habló el dinero al oído del que dice que gobierna. Vimos que esa propuesta incumplía con lo ya reconocido, con nuestro derecho a gobernar y a gobernarnos como parte de esta Nación.
Vimos que esa propuesta nos quiere romper en pedazos, nos quiere quitar nuestra historia, nos quiere borrar la memoria, y olvida la voluntad de todos los pueblos indios que se hizo colectiva en San Andrés. Vimos que esa propuesta trae la división y la ruptura de la mano, destruye puentes y borra esperanzas.
Vimos que a nuestro silencio se sumó la voluntad de gentes y personas buenas que, en los partidos políticos, levantaron voz y fuerza organizada en contra de la mentira, y así parar se pudo la injusticia y la simulación que se pretendían como ley constitucional de derechos indios y no era mas que ley para la guerra.
Vimos que, callando, mejor podíamos escuchar voces y vientos de abajo, y no sólo la ruda voz de la guerra de arriba.
Vimos que callando nosotros, el gobierno sepultó la legitimidad que dan la voluntad de paz y la razón como ruta y paso. El hueco de nuestra palabra ausente señaló la vacía y estéril palabra del que mandando manda, y se convencieron otros que no nos escuchaban y que con desconfianza nos miraban. Así, en muchos se afirmó la necesidad de la paz con la justicia y la dignidad como apellidos.
Vimos a esos todos que son los otros como nosotros, buscarse y buscar otras formas para que la paz volviera al terreno de las posibles esperanzas, construir y lanzar iniciativas los vimos, los vimos crecerse. Los vimos llegar hasta nuestras comunidades con ayuda haciéndonos saber que no estamos solos. Los vimos protestar marchando, firmando cartas, desplegados, pintando, cantando, escribiendo, llegando hasta nosotros. Los vimos también proponer diálogo con ellos, el verdadero, no el que se simula por la voluntad del poderoso. Vimos también que algunos fueron descalificados por la intolerancia de quienes más tolerantes ser debieran.
Vimos a otros que antes no vimos. Vimos que la lucha por la paz sumó ella, y no nosotros, a gentes nuevas y buenas, hombres y mujeres que, pudiendo optar por el cinismo y la apatía, eligieron el compromiso y la movilización.
A todos en silencio vimos, en silencio saludamos nosotros a los que buscaron y abrieron puertas, y en silencio les construimos esta respuesta.
Vimos a hombres y mujeres nacidos en otros suelos sumarse a la lucha por la paz. Vimos a unos desde sus propios países tender el largo puente del "no están solos", los vimos movilizarse y repetir el "¡Ya basta!", primero los vimos imaginar y realizar reclamos de justicia, marchar como quien canta, escribir como quien grita, hablar como quien marcha. Vimos todos esos destellos rebotar en los cielos y llegar a nuestras tierras con todos los nombres con los que José se nombra, con los rostros de los todos que en todos los mundos lugar para todos quieren.
Vimos a otros cruzar el largo puente y, desde sus suelos, llegar hasta los nuestros después de saltar fronteras y océanos, para observar y condenar la guerra. Los vimos llegar hasta nosotros para hacernos saber que no estamos solos. Los vimos ser perseguidos y hostigados como nosotros. Los vimos ser golpeados como nosotros. Los vimos ser calumniados como nosotros lo somos. Los vimos resistir como nosotros. Los vimos quedarse aunque los fueran. Los vimos en sus suelos hablando lo que miraron sus ojos y mostrar lo que escucharon sus oídos. Seguir luchando los vimos.
Vimos que callando, más fuerte habló la resistencia de nuestros pueblos en contra del engaño y la violencia.
Vimos que en silencio también nos hablamos como lo que realmente somos no como el que trae la guerra, sino como el que busca la paz, no como el que su voluntad impone, sino como el que un lugar donde quepan todos anhela, no como el que está solo y simula muchedumbre a su lado, sino como el que es todos aun en la silenciosa soledad del que resiste.
Vimos que nuestro silencio fue escudo y espada que hirió y desgastó al que la guerra quiere y guerra impone. Vimos que nuestro silencio hizo resbalar una y otra vez a un poder que simula paz y buen gobierno, y que su poderosa máquina de muerte una y otra vez se estrelló contra el silencioso muro de nuestra resistencia. Vimos que en cada nuevo ataque menos ganaba y más perdía. Vimos que no peleando peleábamos.
Y vimos que la voluntad de paz también callando se afirma, se muestra y convence.
III.- San Andrés: una ley nacional para todos los indígenas y una ley para la paz.
Una ley indígena nacional debe responder a las esperanzas de los pueblos indios de todo el país. En San Andrés estuvieron representados los indígenas de México y no sólo los zapatistas. Los acuerdos firmados lo son con todos los pueblos indios, y no sólo con los zapatistas. Para nosotros, y para millones de indígenas y no indígenas mexicanos, una ley que no cumpla con San Andrés es sólo una simulación, es una puerta a la guerra y un precedente para rebeliones indígenas que, en el futuro, vendrán a cobrar la factura que la historia presenta regularmente a las mentiras.
Una reforma constitucional en materia de derechos y cultura indígenas no debe ser unilateral, debe incorporar los Acuerdos de San Andrés y reconocer así los aspectos fundamentales de las demandas de los pueblos indios: autonomía, territorialidad, pueblos indios, sistemas normativos. En los Acuerdos se reconoce el derecho a la autonomía indígena y el territorio, conforme al convenio 169 de la OIT, firmado por el Senado de la República. Ninguna legislación que pretenda encoger a los pueblos indios al limitar sus derechos a las comunidades, promoviendo así la fragmentación y la dispersión que hagan posible su aniquilamiento, podrá asegurar la paz y la inclusión en la Nación de los más primeros de los mexicanos. Cualquier reforma que pretenda romper los lazos de solidaridad históricos y culturales que hay entre los indígenas, está condenada al fracaso y es, simplemente, una injusticia y una negación histórica.
Aunque no incorpora todos los Acuerdos de San Andrés (una prueba más de que no fuimos intransigentes, aceptamos la labor de la coadyuvancia y la respetamos), la iniciativa de ley elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación es una propuesta de ley que nace del proceso de negociación y, por tanto, está en el espíritu de darle continuidad y razón de ser al diálogo, es una base firme que puede abrir la solución pacifica del conflicto, se convierte en una importante ayuda para anular la guerra y preceder a la paz. La llamada "ley Cocopa" se elabora sobre la base de lo que produjeron los pueblos indios desde abajo, reconoce un problema y sienta las bases para solucionarlo, refleja otra forma de hacer política, la que aspira a hacerse democrática, responde a una demanda nacional de paz, une a sectores sociales y permite seguir adelante en la agenda de los grandes problemas nacionales. Por eso hoy ratificamos que apoyamos la iniciativa de ley elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación y demandamos que se eleve a rango constitucional.
IV.- El diálogo y la negociación, posibles si son verdaderos.
Sobre el diálogo y la negociación decimos que tienen tres grandes enemigos que deben ser derrotados para poder constituirse en camino viable, eficaz y creíble. Estos enemigos son la ausencia de mediación, la guerra y el incumplimiento de los acuerdos. Y la falta de una mediación, la guerra y el incumplimiento de la palabra son responsabilidad del gobierno.
La mediación en la negociación de un conflicto es imprescindible, sin ella no es posible que exista un diálogo entre dos partes enfrentadas. Al destruir con su guerra a la Comisión Nacional de Intermediación, el gobierno destruyó el único puente que había para el diálogo, se deshizo de un importante obstáculo a la violencia y provocó el surgimiento de una interrogante: ¿mediación nacional o internacional?
El diálogo y la negociación tendrán pertinencia, viabilidad y eficacia cuando, además de contar con una mediación, la confianza y la credibilidad se restituyan. Mientras tanto, sólo puede ser una farsa en la que no estamos dispuestos a participar. No para eso entramos al diálogo. Entramos para buscar vías pacíficas, no para ganar tiempo apostando a trapacerías políticas. No podemos ser cómplices de una simulación.
Tampoco podemos ser cínicos y fingir un diálogo sólo para evitar la persecución, el encarcelamiento y el asesinato de nuestros dirigentes. Las banderas zapatistas no nacieron con nuestros jefes, no morirán con ellos. Si nuestros dirigentes son asesinados o encarcelados, no podrán decir que fue por ser inconsecuentes o traidores.
No nos alzamos y nos hicimos rebeldes por creernos más fuertes y poderosos. Nos levantamos en demanda de democracia, libertad y justicia porque tenemos la razón y la dignidad de la historia de nuestro lado. Y con esto en las manos y en el pecho, es imposible quedarse impávido frente a las injusticias, traiciones y mentiras que en nuestro país son ya un "estilo de gobierno".
La razón siempre ha sido un arma de resistencia frente a la estupidez que ahora, pero no por mucho tiempo, aparece tan arrolladora y omnipotente. Estemos o no estemos los zapatistas, la paz con justicia y dignidad es un derecho por cuyo cumplimiento seguirán luchando los mexicanos honestos, indígenas y no indígenas.
V.- Resistimos, seguimos.
Hermanos y hermanas:
El EZLN ha logrado sobrevivir como organización a una de las ofensivas más feroces que en su contra se han desatado. Conserva intacta su capacidad militar, ha expandido su base social y se ha fortalecido políticamente al evidenciarse la justeza de sus demandas. Se ha reforzado el carácter indígena del EZLN, y sigue siendo un importante impulsor de la lucha por los derechos de los pueblos indios. Los indígenas son hoy actores nacionales y sus destinos y planteamientos forman parte de la discusión nacional. La palabra de los habitantes primeros de estas tierras tiene ya un lugar especial en la opinión pública, lo indígena ya no es turismo o artesanía, sino lucha en contra de la pobreza y por la dignidad. Los zapatistas hemos tendido un puente con otras organizaciones sociales y políticas, y con miles de personas sin partido, de todas hemos recibido respeto y a todas hemos correspondido. Además hemos, junto a otros, tendido puentes a todo el mundo y hemos contribuido a crear (al lado de hombres y mujeres de los 5 continentes) una gran red que lucha por medios pacíficos en contra del neoliberalismo y resiste luchando por un mundo nuevo y mejor. También hemos contribuido en algo en el nacimiento de un movimiento cultural nuevo y fresco que lucha por un hombre y un mundo nuevos.
Todo esto ha sido posible gracias a nuestros compañeros y compañeras bases de apoyo, sobre ellos y ellas ha recaído el peso mayor de nuestra lucha y la han enfrentado con firmeza, decisión y heroísmo. Importante también ha sido el apoyo de los pueblos indios de todo el país, de nuestros hermanos indígenas que nos han enseñado, nos han escuchado y nos han hablado. La sociedad civil nacional ha sido el factor fundamental para que las justas demandas de los zapatistas y de los indígenas de todo el país continúen por el camino de las movilizaciones pacíficas. La sociedad civil internacional ha sido sensible y ha tenido oídos y ojos atentos para que la respuesta a las exigencias no sean más muertes o prisiones. Las organizaciones políticas y sociales independientes nos han aceptado como hermanos y así nuestra resistencia se llenó de aliento. Todos nos han ayudado para resistir a la guerra, nadie para hacerla.
Hoy, con todos los que caminan dentro nuestro y a nuestro lado, decimos: ¡Aquí estamos! ¡Resistimos!
A pesar de la guerra que padecemos, de nuestros muertos y presos, los zapatistas no olvidamos por qué luchamos y cuál es nuestra principal bandera en la lucha por la democracia, la libertad y la justicia en México: la del reconocimiento de los derechos de los pueblos indios.
Por el compromiso hecho desde el primer día de nuestro alzamiento, hoy volvemos a poner en primer lugar, por encima de nuestro sufrimiento, por encima de nuestros problemas, por encima de las dificultades, la exigencia de que se reconozcan los derechos de los indígenas con un cambio en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que les asegure a todos el respeto y la posibilidad de luchar por lo que les pertenece: la tierra, el techo, el trabajo, el pan, la medicina, la educación, la democracia, la justicia, la libertad, la independencia nacional y la paz digna.
VI.- Es la hora de los pueblos indios, de la sociedad civil y del Congreso de la Unión.
Hermanos y hermanas:
Habló ya la guerra su estridente ruido de muerte y destrucción.
Habló ya el gobierno y su máscara criminal.
Es el tiempo de que florezcan de nuevo en palabras las silenciosas armas que llevamos por siglos, es el tiempo de que hable la paz, es el tiempo de la palabra por la vida.
Es nuestro tiempo.
Hoy, con el corazón indígena que es digna raíz de la nación mexicana y habiendo escuchado ya todos la voz de muerte que viene en la guerra del gobierno, llamamos al Pueblo de México y a los hombres y mujeres de todo el planeta a unir con nosotros sus pasos y sus fuerzas en esta etapa de la lucha por la libertad, la democracia y la justicia, a través de esta...
Quinta Declaración de la Selva Lacandona.
En la que llamamos a todos los hombres y mujeres honestos a luchar por el...
RECONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDIOS Y POR EL FIN DE LA GUERRA DE EXTERMINIO.
No habrá transición a la democracia, ni reforma del Estado, ni solución real a los principales problemas de la agenda nacional, sin los pueblos indios. Con los indígenas es necesario y posible un país mejor y nuevo. Sin ellos no hay futuro alguno como Nación.
Es esta la hora de los pueblos indios de todo México. Los llamamos para que, juntos, sigamos luchando por los derechos que la historia, la razón y la verdad nos han dado. Los llamamos para que, juntos y recogiendo la herencia de lucha y resistencia, nos movilicemos en todo el país y le hagamos saber a todos, por medios civiles y pacíficos, que somos la raíz de la Nación, su fundamento digno, su presente de lucha, su futuro incluyente. Los llamamos para que, juntos, luchemos por un lugar de respeto al lado de todos los mexicanos. Los llamamos para que, juntos, demostremos que queremos la democracia, la libertad y la justicia para todos. Los llamamos a exigir el ser reconocidos como parte digna de nuestra Nación. Los llamamos para que, juntos, detengamos la guerra que en contra de todos hacen los poderosos.
Es esta la hora de la Sociedad Civil Nacional y de las organizaciones políticas y sociales independientes. Es la hora de los campesinos, de los obreros, de los maestros, de los estudiantes, de los profesionistas, de los religiosos y religiosas consecuentes, de los periodistas, de los colonos, de los pequeños comerciantes, de los deudores, de los artistas, de los intelectuales, de los discapacitados, de los seropositivos, de los homosexuales, de las lesbianas, de los hombres, de las mujeres, de los niños, de los jóvenes, de los ancianos, de los sindicatos, de las cooperativas, de las agrupaciones campesinas, de las organizaciones políticas, de las organizaciones sociales. Las llamamos a que, junto a los pueblos indios y a nosotros, luchemos contra la guerra y por el reconocimiento de los derechos indígenas, por la transición a la democracia, por un modelo económico que sirva al pueblo y no se sirva de él, por una sociedad tolerante e incluyente, por el respeto a la diferencia, por un país nuevo donde la paz con justicia y dignidad sea para todos.
Es esta la hora del Congreso de la Unión. Después de una larga lucha por la democracia, encabezada por los partidos políticos de oposición, hay en las cámaras de Diputados y Senadores una nueva correlación de fuerzas que dificulta las arbitrariedades propias del presidencialismo y apunta, con esperanza, a una verdadera separación e independencia de los poderes de la Unión. La nueva composición política de las cámaras baja y alta plantea el reto de dignificar el trabajo legislativo, la expectativa de convertirlo en un espacio al servicio de la Nación y no del presidente en torno, y la esperanza de hacer realidad el "Honorable" que antecede al nombre colectivo con que se conoce a senadores y diputados federales. Llamamos a los diputados y senadores de la República de todos los partidos políticos con registro y a los congresistas independientes, a que legislen en beneficio de todos los mexicanos. A que manden obedeciendo. A que cumplan con su deber apoyando la paz y no la guerra. A que, haciendo efectiva la división de Poderes, obliguen al Ejecutivo federal a detener la guerra de exterminio que lleva adelante en las poblaciones indígenas de México. A que, con pleno respeto a las prerrogativas que la Constitución Política les confiere, escuchen la voz del pueblo mexicano y sea ella la que los mande en el momento de legislar. A que apoyen con firmeza y plenitud a la Comisión de Concordia y Pacificación, para que esta comisión legislativa pueda desempeñar eficaz y eficientemente sus labores de coadyuvancia en el proceso de paz. A que respondan al llamado histórico que exige pleno reconocimiento a los derechos de los pueblos indios. A que contribuyan a crear una imagen internacional digna de nuestro país. A que pasen a la historia nacional como un Congreso que dejó de obedecer y servir a uno, y cumplió con su obligación de obedecer y servir a todos.
Es esta la hora de la Comisión de Concordia y Pacificación. Está en sus manos y habilidades el detener la guerra, cumplir lo que el Ejecutivo se niega a cumplir, abrir la esperanza de una paz justa y digna, y crear las condiciones para la convivencia pacífica de todos los mexicanos. Es la hora de hacer cumplir lealmente la ley dictada para el diálogo y la negociación en Chiapas. Es la hora de responder a la confianza que en esta Comisión depositaron, no sólo los pueblos indios que acudieron a la mesa de San Andrés, también el pueblo todo que exige el cumplimiento de la palabra empeñada, el alto a la guerra y la paz necesaria.
Esta es la hora de la lucha por los derechos de los pueblos indios, como un paso a la democracia, la libertad y la justicia para todos.
Como parte de esta lucha a la que llamamos en esta Quinta Declaración de la Selva Lacandona por el reconocimiento de los derechos indígenas y por el fin de la guerra, ratificando nuestro "Para todos todo, nada para nosotros", el EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACION NACIONAL anuncia que realizará directamente y en todo México una...
CONSULTA NACIONAL SOBRE LA INICIATIVA DE LEY INDIGENA DE LA COMISION DE CONCORDIA Y PACIFICACION Y POR EL FIN DE LA GUERRA DE EXTERMINIO.
Para esto nos proponemos llevar la iniciativa de ley de la Comisión de Concordia y Pacificación a una consulta nacional en todos los municipios del país para que todos los mexicanos y mexicanas puedan manifestar su opinión sobre dicha iniciativa. El EZLN enviará una delegación propia a cada uno de los municipios de todo el país para explicar el contenido de la iniciativa de Cocopa y para participar en la realización de la consulta. Para esto, el EZLN se dirigirá, en su oportunidad y públicamente, a la sociedad civil nacional y a las organizaciones políticas y sociales para hacerles saber la convocatoria expresa.
Llamamos a:
Los pueblos indios de todo México a que, junto a los zapatistas, se movilicen y se manifiesten exigiendo el reconocimiento de sus derechos en la Constitución.
Los hermanos y hermanas del Congreso Nacional Indígenas para que participen, juntos los zapatistas, en la tarea de consulta a todos los mexicanos y mexicanas sobre la iniciativa de ley de la Cocopa.
A los trabajadores, campesinos, maestros, estudiantes, ama de casa, colonos, pequeños propietarios, pequeños comerciantes y empresarios, jubilados, discapacitados, religiosos y religiosas, jóvenes, mujeres, ancianos, homosexuales y lesbianas, niños y niñas, para que, de manera individual o colectiva participen directamente con los zapatistas en la promoción, apoyo y realización de esta consulta, como un paso más a la paz con justicia y dignidad.
A la comunidad científica, artística e intelectual para que se sumen a los zapatistas en las tareas de organización de la consulta en todo el territorio nacional.
A las organizaciones sociales y políticas para que, con los zapatistas, trabajen en la realización de la consulta.
A los Partidos Políticos honestos y comprometidos con las causas populares para que otorguen todo el apoyo necesario a esta consulta nacional. Para esto, el EZLN se dirigirá, en su oportunidad y públicamente, a las direcciones nacionales de los partidos políticos en México.
Al Congreso de la Unión para que asuma su compromiso de legislar en beneficio del pueblo, para que contribuya a la paz y no a la guerra apoyando la realización de esta consulta. Para esto, el EZLN se dirigirá, en su oportunidad y públicamente, a los coordinadores de las fracciones parlamentarios y a los legisladores independientes en las cámaras de Diputados y Senadores.
A la Comisión de Concordia y Pacificación para que, cumpliendo con sus labores de coadyuvancia en el proceso de paz, allane el camino para la realización de la consulta sobre su iniciativa. Para esto, el EZLN se dirigirá, en su oportunidad y públicamente, a los legisladores miembros de la Cocopa.
VII.- Tiempo de la palabra para la paz.
Hermanos y hermanas:
Ha pasado ya el tiempo en que la guerra del poderoso habló, no dejemos que hable más.
Es ya el tiempo de que hable la paz, la que merecemos y necesitamos todos, la paz con justicia y dignidad.
Hoy, 19 de julio de 1998, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional suscribe esta Quinta Declaración de la Selva Lacandona. Invitamos a todos a conocerla, difundirla y a sumarse a los esfuerzos y tareas que demanda.
¡DEMOCRACIA!¡LIBERTAD!¡JUSTICIA!
Desde las montañas del Sureste Mexicano Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia Generaldel Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, Julio de 1998.
martes, 18 de marzo de 2008
EZLN: Sexta declaracion
Ésta es nuestra palabra sencilla que busca tocar el corazón de la gente humilde y simple como nosotros, pero, también como nosotros, digna y rebelde. Ésta es nuestra palabra sencilla para contar de lo que ha sido nuestro paso y en donde estamos ahora, para explicar cómo vemos el mundo y nuestro país, para decir lo que pensamos hacer y cómo pensamos hacerlo, y para invitar a otras personas a que se caminan con nosotros en algo muy grande que se llama México y algo más grande que se llama mundo. Esta es nuestra palabra sencilla para dar cuenta a todos los corazones que son honestos y nobles, de lo que queremos en México y el mundo. Ésta es nuestra palabra sencilla, porque es nuestra idea el llamar a quienes son como nosotros y unirnos a ellos, en todas partes donde viven y luchan.
I.- DE LO QUE SOMOS.
Nosotros somos los zapatistas del EZLN, aunque también nos dicen "neo zapatistas". Bueno, pues nosotros los zapatistas del EZLN nos levantamos en armas en enero de 1994 porque vimos que ya está bueno de tantas maldades que hacen los poderosos, que sólo nos humillan, nos roban, nos encarcelan y nos matan, y nada que nadie dice ni hace nada. Por eso nosotros dijimos que "¡Ya Basta!", o sea que ya no vamos a permitir que nos hacen menos y nos traten peor que como animales. Y entonces, también dijimos que queremos la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos, aunque más bien nos concentramos en los pueblos indios. Porque resulta que nosotros del EZLN somos casi todos puros indígenas de acá de Chiapas, pero no queremos luchar sólo por su bien de nosotros o sólo por el bien de los indígenas de Chiapas, o sólo por los pueblos indios de México, sino que queremos luchar junto con todos los que son gente humilde y simple como nosotros y que tienen gran necesidad y que sufren la explotación y los robos de los ricos y sus malos gobiernos aquí en nuestro México y en otros países del mundo.
Y entonces nuestra pequeña historia es que nos cansamos de la explotación que nos hacían los poderosos y pues nos organizamos para defendernos y para luchar por la justicia. Al principio no somos muchos, apenas unos cuantos andamos de un lado a otro, hablando y escuchando a otras personas como nosotros. Eso hicimos muchos años y lo hicimos en secreto, o sea sin hacer bulla. O sea que juntamos nuestra fuerza en silencio. Tardamos como 10 años así, y ya luego pues nos crecimos y pues ya éramos muchos miles. Entonces nos preparamos bien con la política y las armas y de repente, cuando los ricos están echando fiesta de año nuevo, pues les caímos en sus ciudades y ahí nomás las tomamos, y les dejamos dicho a todos que aquí estamos, que nos tienen que tomar en cuenta. Y entonces pues que los ricos se dieron su buena espantada y nos mandaron a sus grandes ejércitos para acabarnos, como de por sí hacen siempre que los explotados se rebelan, que los mandan acabar a todos. Pero nada que nos acabaron, porque nosotros nos preparamos muy bien antes de la guerra y nos hicimos fuertes en nuestras montañas. Y ahí andaban los ejércitos buscándonos y echándonos sus bombas y balas, y ya estaban haciendo sus planes de que de una vez matan a todos los indígenas porque bien no saben quién es zapatista y quién no es. Y nosotros corriendo y combatiendo, combatiendo y corriendo, como de por sí hicieron nuestros antepasados. Sin entregarnos, sin rendimos, sin derrotarnos.
Y entonces que la gente de las ciudades se sale a las calles y empieza con su gritadera de que se pare la guerra. Y entonces pues nos paramos nuestra guerra y lo escuchamos a esos hermanos y hermanas de la ciudad, que nos dicen que tratemos de llegar a un arreglo, o sea un acuerdo con los malos gobiernos para que se soluciona el problema sin matazón. Y pues nosotros lo hicimos caso a la gente, porque esa gente es como decimos "el pueblo", o sea el pueblo mexicano. Así que hicimos a un lado el fuego y sacamos la palabra.
Y resulta que los gobiernos dijeron que sí se van a estar bien portados y van a dialogar y van a hacer acuerdos y los van a cumplir. Y nosotros dijimos que está bueno, pero también pensamos que está bueno que conocemos a esa gente que se salió a las calles para parar la guerra. Entonces, mientras estamos dialogando con los malos gobiernos, pues también lo hablamos a esas personas y vimos que la mayoría era gente humilde y sencilla como nosotros, y ambos entendemos bien por qué luchamos, o sea ellos y nosotros. Y a esa gente la llamamos "sociedad civil" porque la mayoría no era de los partidos políticos, sino que era gente así común y corriente, como nosotros, gente sencilla y humilde.
Pero resulta que los malos gobiernos no querían un buen arreglo, sino que nomás era su maña de que vamos a hablar y hacer acuerdo, y estaban preparando sus ataques para eliminarnos de una vez. Y entonces pues varias veces nos atacaron, pero no nos vencieron porque nos resistimos bien y mucha gente en todo el mundo se movilizó. Y entonces los malos gobiernos se pensaron que el problema es que mucha gente está viendo lo que pasa con el EZLN, y empezó su plan de hacer como si no pasa nada. Y mientras, pues bien que nos rodea, o sea que nos pone un cerco, y espera que, como de por sí nuestras montañas están retiradas, pues la gente se olvide porque está lejos la tierra zapatista. Y cada tanto los malos gobiernos prueban y nos tratan de engañar o nos atacan, como en febrero de 1995 que nos aventó una gran cantidad de ejércitos pero no nos derrotó. Porque, como luego dicen, no estábamos solos y mucha gente nos apoyó y nos resistimos bien.
Y pues ya los malos gobiernos tuvieron que hacer acuerdos con el EZLN y esos acuerdos se llaman "Acuerdos de San Andrés" porque "San Andrés" se llama el municipio donde se firmaron esos acuerdos. Y en esos diálogos no estábamos solitos nosotros hablando con los del mal gobierno, sino que invitamos a mucha gente y organizaciones que estaban o están en la lucha por los pueblos indios de México, y todos decían su palabra y todos sacábamos acuerdo de cómo vamos a decir con los malos gobiernos. Y así fue ese diálogo, que no sólo estaban los zapatistas por un lado y los gobiernos por el otro, sino que con los zapatistas estaban los pueblos indios de México y los que los apoyan. Y entonces en esos acuerdos los malos gobiernos dijeron que sí van a reconocer los derechos de los pueblos indios de México y van a respetar su cultura, y todo lo van a hacer ley en la Constitución. Pero, ya luego que firmaron, los malos gobiernos se hicieron como que se les olvida y pasan muchos años y nada que se cumplen esos acuerdos. Al contrario, el gobierno atacó a los indígenas para hacerlos que se echan para atrás en la lucha, como el 22 de diciembre de 1997, fecha en la que el Zedillo mandó matar a 45 hombres, mujeres, ancianos y niños en el poblado de Chiapas que se llama ACTEAL. Este gran crimen no se olvida tan fácil y es una muestra de cómo los malos gobiernos no se tientan el corazón para atacar y asesinar a los que se rebelan contra las injusticias. Y mientras pasa todo eso, pues los zapatistas estamos dale y dale que se cumplan los acuerdos, y resistiendo en las montañas del sureste mexicano. Y entonces empezamos a hablarnos con otros pueblos indios de México y sus organizaciones que tienen y lo hicimos un acuerdo con ellos que vamos a luchar juntos por lo mismo, o sea por el reconocimiento de los derechos y la cultura indígenas. Y bueno, pues también nos apoyó mucha gente de todo el mundo y personas que son muy respetadas y que su palabra es muy grande porque son grandes intelectuales, artistas y científicos de México y de todo el mundo. Y también hicimos encuentros internacionales, o sea que nos juntamos a platicar con personas de América y de Asia y de Europa y de África y de Oceanía, y conocimos sus luchas y sus modos, y dijimos que son encuentros "intergalácticos" nomás por hacernos los chistositos y porque invitamos también a los de otros planetas pero parece que no llegaron, o tal vez sí llegaron pero no lo dijeron claro.
Pero como quiera los malos gobiernos no cumplían, y entonces pues hicimos un plan de hablar con muchos mexicanos para que nos apoyan. Y entonces pues primero hicimos, en 1997, una marcha a la Ciudad de México que se llamó "de los 1,111" porque iban un compañero o compañera por cada pueblo zapatista, pero el gobierno no hizo caso. Y luego, en 1999, hicimos una consulta en todo el país y ahí se miró que la mayoría sí está de acuerdo con las demandas de los pueblos indios, pero los malos gobiernos tampoco hicieron caso. Y ya por último, en 2001, hicimos la que se llamó la "marcha por la dignidad indígena" que tuvo mucho apoyo de millones de mexicanos y de otros países, y llegó hasta donde están los diputados y senadores, o sea el Congreso de la Unión, para exigir el reconocimiento de los indígenas mexicanos.
Pero resulta que no, que los políticos que son del partido PRI, el partido PAN y el partido PRD se pusieron de acuerdo entre ellos y nomás no reconocieron los derechos y la cultura indígenas. Eso fue en abril del 2001 y ahí los políticos demostraron claro que no tienen nada de decencia y son unos sinvergüenzas que sólo piensan en ganar sus buenos dineros como malos gobernantes que son. Esto hay que recordarlo porque ya van a ver ustedes que ahora van a decir que sí van a reconocer los derechos indígenas, pero es una mentira que echan para que votemos por ellos, pero ya tuvieron su oportunidad y no cumplieron.
Y entonces pues ahí lo vimos claro que de balde fueron el diálogo y la negociación con los malos gobiernos de México. O sea que no tiene caso que estamos hablando con los políticos porque ni su corazón ni su palabra están derechos, sino que están chuecos y echan mentiras de que sí cumplen, pero no. O sea que ese día que los políticos del PRI, PAN y PRD aprobaron una ley que no sirve, pues lo mataron de una vez al diálogo y claro dijeron que no importa lo que acuerdan y firman porque no tienen palabra. Y pues ya no hicimos ningún contacto con los poderes federales, porque entendimos que el diálogo y la negociación se habían fracasado por causa de esos partidos políticos. Vimos que no les importaron la sangre, la muerte, el sufrimiento, las movilizaciones, las consultas, los esfuerzos, los pronunciamientos nacionales e internacionales, los encuentros, los acuerdos, las firmas, los compromisos. Así que la clase política no sólo cerró, una vez más, la puerta a los pueblos indios; también le dio un golpe mortal a la solución pacífica, dialogada y negociada de la guerra. Y también ya no se puede creer que cumpla los acuerdos a los que llegue con cualquiera. Ahí lo vean para que saquen experiencia de lo que nos pasó.
Y entonces pues nosotros lo vimos todo eso y nos pensamos en nuestros corazones que qué vamos a hacer. Y lo primero que vimos es que nuestro corazón ya no es igual que antes, cuando empezamos nuestra lucha, sino que es más grande porque ya tocamos el corazón de mucha gente buena. Y también vimos que nuestro corazón está como más lastimado, que sea más herido. Y no es que está herido por el engaño que nos hicieron los malos gobiernos, sino porque cuando tocamos los corazones de otros pues tocamos también sus dolores. O sea que como que nos vimos en un espejo.
II.- DE DONDE ESTAMOS AHORA.
Entonces, como zapatistas que somos, pensamos que no bastaba con dejar de dialogar con el gobierno, sino que era necesario seguir adelante en la lucha a pesar de esos parásitos haraganes de los políticos. El EZLN decidió entonces el cumplimiento, solo y por su lado (o sea que se dice "unilateral" porque sólo un lado), de los Acuerdos de San Andrés en lo de los derechos y la cultura indígenas. Durante 4 años, desde mediando el 2001 hasta mediando el 2005, nos hemos dedicado a esto, y a otras cosas que ya les vamos a decir.
Bueno, pues empezamos entonces a echarle ganas a los municipios autónomos rebeldes zapatistas, que es como se organizaron los pueblos para gobernar y gobernarse, para hacerlos más fuertes. Este modo de gobierno autónomo no es inventado así nomás por el EZLN, sino que viene de varios siglos de resistencia indígena y de la propia experiencia zapatista, y es como el autogobierno de las comunidades. O sea que no es que viene alguien de afuera a gobernar, sino que los mismos pueblos deciden, de entre ellos, quién y cómo gobierna, y si no obedece pues lo quitan. O sea que si el que manda no obedece al pueblo, lo corretean, se sale de autoridad y entra otro.
Pero entonces vimos que los municipios autónomos no estaban parejos, sino que había unos que estaban más avanzados y tenían más apoyos de la sociedad civil, y otros estaban más abandonados. O sea que faltaba organizar para que fuera más parejo. Y también vimos que el EZLN con su parte político-militar se estaba metiendo en las decisiones que le tocaban a las autoridades democráticas, como quien dice "civiles". Y aquí el problema es que la parte político-militar del EZLN no es democrática, porque es un ejército, y vimos que no está bien eso de que está arriba lo militar y abajo lo democrático, porque no debe de ser que lo que es democrático se decida militarmente, sino que debe ser al revés: o sea que arriba lo político democrático mandando y abajo lo militar obedeciendo. O tal vez es mejor que nada abajo sino que puro planito todo, sin militar, y por eso los zapatistas son soldados para que no haya soldados. Bueno, pero entonces, de este problema, lo que hicimos fue empezar a separar lo que es político-militar de lo que son las formas de organización autónomas y democráticas de las comunidades zapatistas. Y así, acciones y decisiones que antes hacía y tomaba el EZLN, pues se fueron pasando poco a poco a las autoridades elegidas democráticamente en los pueblos. Claro que se dice fácil, pero en la práctica cuesta mucho, porque son muchos años, primero de la preparación de la guerra y ya luego mero de la guerra, y se va haciendo costumbre de lo político-militar. Pero como quiera lo hicimos porque es nuestro modo que lo que decimos pues lo hacemos, porque si no, pues entonces para qué vamos a andar diciendo si luego no hacemos.
Así fue como se nacieron las Juntas de Buen Gobierno, en agosto de 2003, y con ellas se continuó con el autoaprendizaje y ejercicio del "mandar obedeciendo".
Desde entonces y hasta la mitad de 2005, la dirección del EZLN ya no se metió a dar órdenes en los asuntos civiles, pero acompañó y apoyó a las autoridades elegidas democráticamente por los pueblos, y, además, vigiló que se informara bien a los pueblos y a la sociedad civil nacional e internacional de los apoyos recibidos y en qué se utilizaron. Y ahora estamos pasando el trabajo de vigilancia del buen gobierno a las bases de apoyo zapatistas, con cargos temporales que se rotan, de modo que todos y todas aprendan y realicen esa labor. Porque nosotros pensamos que un pueblo que no vigila a sus gobernantes, está condenado a ser esclavo, y nosotros peleamos por ser libres, no por cambiar de amo cada seis años.
El EZLN, durante estos 4 años, también le pasó a las Juntas de Buen Gobierno y a los Municipios Autónomos, los apoyos y contactos que, en todo México y el mundo, se lograron en estos años de guerra y resistencia. Además, en ese tiempo, el EZLN fue construyendo un apoyo económico y político que les permita a las comunidades zapatistas avanzar con menos dificultades en la construcción de su autonomía y en mejorar sus condiciones de vida. No es mucho, pero es muy superior a lo que se tenía antes del inicio del alzamiento, en enero de 1994. Si usted mira uno de esos estudios que hacen los gobiernos, va a ver que las únicas comunidades indígenas que mejoraron sus condiciones de vida, o sea su salud, educación, alimentación, vivienda, fueron las que están en territorio zapatista, que es como le decimos nosotros a donde están nuestros pueblos. Y todo eso ha sido posible por el avance de los pueblos zapatistas y el apoyo muy grande que se ha recibido de personas buenas y nobles, que les decimos "sociedades civiles", y de sus organizaciones de todo el mundo. Como si todas esas personas hubieran hecho realidad eso de que "otro mundo es posible", pero en los hechos, no en la pura habladera.
Y entonces los pueblos han tenido buenos avances. Ahora hay más compañeros y compañeras que están aprendiendo a ser gobierno. Y, aunque poco a poco, ya más mujeres se están entrando en estos trabajos, pero todavía sigue faltando respeto a las compañeras y que ellas participen más en los trabajos de la lucha. Y luego, también con las Juntas de Buen Gobierno, ha mejorado la coordinación entre los municipios autónomos y la solución de problemas con otras organizaciones y con las autoridades oficialistas. Y también se mejoró mucho en los proyectos en las comunidades, y es más parejo el reparto de proyectos y apoyos que da la sociedad civil de todo el mundo: se ha mejorado la salud y la educación aunque todavía falta un buen tanto para ser lo que debe de ser, igual con la vivienda y la alimentación, y en algunas zonas se ha mejorado mucho el problema de la tierra porque se repartieron las tierras recuperadas a los finqueros, pero hay zonas que siguen sufriendo por falta de tierras para cultivar. Y luego pues se mejoró mucho el apoyo de la sociedad civil nacional e internacional, porque antes cada quien iba para donde más le latía, y ahora las Juntas de Buen Gobierno las orientan a donde es más necesario. Y, por lo mismo, en todas partes hay más compañeros y compañeras que están aprendiendo a relacionarse con las personas de otras partes de México y del mundo, están aprendiendo a respetar y a exigir respeto, están aprendiendo que hay muchos mundos y que todos tienen su lugar, su tiempo y su modo, y así hay que respetarse mutuamente entre todos.
Bueno, pues nosotros los zapatistas del EZLN nos dedicamos ese tiempo a nuestra fuerza principal, o sea a los pueblos que nos apoyan. Y pues algo sí se ha mejorado la situación, o sea que no hay quien diga que de balde fue la organización y la lucha zapatistas, sino que, aunque nos acaben completamente, nuestra lucha sí sirvió de algo.
Pero no sólo se crecieron los pueblos zapatistas, sino que también se creció el EZLN. Porque lo que pasó en este tiempo es que nuevas generaciones renovaron toda nuestra organización. O sea que como que le metieron nueva fuerza. Los comandantes y comandantas, quienes estaban en su madurez en el inicio del alzamiento en 1994, tienen ahora la sabiduría de lo aprendido en la guerra y en el diálogo de 12 años con miles de hombres y mujeres de todo el mundo. Los miembros del CCRI, la dirección político- organizativa zapatista, ahora aconsejan y orientan a los nuevos que van entrando en nuestra lucha, y a los que van ocupando cargos de dirección. Ya tiene tiempo que los "comités" (que es como les decimos nosotros) han estado preparando toda una nueva generación de comandantes y comandantas que, después de un período de instrucción y prueba, empiezan a conocer los trabajos de mando organizativo y a desempeñarlos. Y pasa también que nuestros insurgentes, insurgentas, milicianos, milicianas, responsables locales y regionales, así como las bases de apoyo, que eran jóvenes en el inicio del alzamiento, son ya hombres y mujeres maduros, veteranos combatientes y líderes naturales en sus unidades y comunidades. Y quienes eran niños en aquel enero de 94, son ya jóvenes que han crecido en la resistencia, y han sido formados en la digna rebeldía levantada por sus mayores en estos 12 años de guerra. Estos jóvenes tienen una formación política, técnica y cultural que no teníamos quienes iniciamos el movimiento zapatista. Esta juventud alimenta ahora, cada vez más, tanto nuestras tropas como los puestos de dirección en la organización. Y, bueno, todos nosotros hemos visto los engaños de la clase política mexicana y la destrucción que sus acciones provocan en nuestra patria. Y hemos visto las grandes injusticias y matazones que hace la globalización neoliberal en todo el mundo. Pero de eso les decimos más luego.
Así el EZLN ha resistido 12 años de guerra, de ataques militares, políticos, ideológicos y económicos, de cerco, de hostigamiento, de persecución, y no nos han vencido, no nos hemos vendido ni rendido, y hemos avanzado. Más compañeros de muchas partes se han entrado en la lucha, así que, en lugar de que nos hacemos más débiles después de tantos años, nos hacemos más fuertes. Claro que hay problemas que se pueden resolver separando más lo político-militar de lo civil-democrático. Pero hay cosas, las más importantes, como son nuestras demandas por las que luchamos, que no se han logrado cabalmente.
Según nuestro pensamiento y lo que vemos en nuestro corazón, hemos llegado a un punto en que no podemos ir más allá y, además, es posible que perdamos todo lo que tenemos, si nos quedamos como estamos y no hacemos nada más para avanzar. O sea que llegó la hora de arriesgarse otra vez y dar un paso peligroso pero que vale la pena. Porque tal vez unidos con otros sectores sociales que tienen las mismas carencias que nosotros, será posible conseguir lo que necesitamos y merecemos. Un nuevo paso adelante en la lucha indígena sólo es posible si el indígena se junta con obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados... o sea los trabajadores de la ciudad y el campo.
(Continuará...)
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, en el sexto mes del año de 2005.
I.- DE LO QUE SOMOS.
Nosotros somos los zapatistas del EZLN, aunque también nos dicen "neo zapatistas". Bueno, pues nosotros los zapatistas del EZLN nos levantamos en armas en enero de 1994 porque vimos que ya está bueno de tantas maldades que hacen los poderosos, que sólo nos humillan, nos roban, nos encarcelan y nos matan, y nada que nadie dice ni hace nada. Por eso nosotros dijimos que "¡Ya Basta!", o sea que ya no vamos a permitir que nos hacen menos y nos traten peor que como animales. Y entonces, también dijimos que queremos la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos, aunque más bien nos concentramos en los pueblos indios. Porque resulta que nosotros del EZLN somos casi todos puros indígenas de acá de Chiapas, pero no queremos luchar sólo por su bien de nosotros o sólo por el bien de los indígenas de Chiapas, o sólo por los pueblos indios de México, sino que queremos luchar junto con todos los que son gente humilde y simple como nosotros y que tienen gran necesidad y que sufren la explotación y los robos de los ricos y sus malos gobiernos aquí en nuestro México y en otros países del mundo.
Y entonces nuestra pequeña historia es que nos cansamos de la explotación que nos hacían los poderosos y pues nos organizamos para defendernos y para luchar por la justicia. Al principio no somos muchos, apenas unos cuantos andamos de un lado a otro, hablando y escuchando a otras personas como nosotros. Eso hicimos muchos años y lo hicimos en secreto, o sea sin hacer bulla. O sea que juntamos nuestra fuerza en silencio. Tardamos como 10 años así, y ya luego pues nos crecimos y pues ya éramos muchos miles. Entonces nos preparamos bien con la política y las armas y de repente, cuando los ricos están echando fiesta de año nuevo, pues les caímos en sus ciudades y ahí nomás las tomamos, y les dejamos dicho a todos que aquí estamos, que nos tienen que tomar en cuenta. Y entonces pues que los ricos se dieron su buena espantada y nos mandaron a sus grandes ejércitos para acabarnos, como de por sí hacen siempre que los explotados se rebelan, que los mandan acabar a todos. Pero nada que nos acabaron, porque nosotros nos preparamos muy bien antes de la guerra y nos hicimos fuertes en nuestras montañas. Y ahí andaban los ejércitos buscándonos y echándonos sus bombas y balas, y ya estaban haciendo sus planes de que de una vez matan a todos los indígenas porque bien no saben quién es zapatista y quién no es. Y nosotros corriendo y combatiendo, combatiendo y corriendo, como de por sí hicieron nuestros antepasados. Sin entregarnos, sin rendimos, sin derrotarnos.
Y entonces que la gente de las ciudades se sale a las calles y empieza con su gritadera de que se pare la guerra. Y entonces pues nos paramos nuestra guerra y lo escuchamos a esos hermanos y hermanas de la ciudad, que nos dicen que tratemos de llegar a un arreglo, o sea un acuerdo con los malos gobiernos para que se soluciona el problema sin matazón. Y pues nosotros lo hicimos caso a la gente, porque esa gente es como decimos "el pueblo", o sea el pueblo mexicano. Así que hicimos a un lado el fuego y sacamos la palabra.
Y resulta que los gobiernos dijeron que sí se van a estar bien portados y van a dialogar y van a hacer acuerdos y los van a cumplir. Y nosotros dijimos que está bueno, pero también pensamos que está bueno que conocemos a esa gente que se salió a las calles para parar la guerra. Entonces, mientras estamos dialogando con los malos gobiernos, pues también lo hablamos a esas personas y vimos que la mayoría era gente humilde y sencilla como nosotros, y ambos entendemos bien por qué luchamos, o sea ellos y nosotros. Y a esa gente la llamamos "sociedad civil" porque la mayoría no era de los partidos políticos, sino que era gente así común y corriente, como nosotros, gente sencilla y humilde.
Pero resulta que los malos gobiernos no querían un buen arreglo, sino que nomás era su maña de que vamos a hablar y hacer acuerdo, y estaban preparando sus ataques para eliminarnos de una vez. Y entonces pues varias veces nos atacaron, pero no nos vencieron porque nos resistimos bien y mucha gente en todo el mundo se movilizó. Y entonces los malos gobiernos se pensaron que el problema es que mucha gente está viendo lo que pasa con el EZLN, y empezó su plan de hacer como si no pasa nada. Y mientras, pues bien que nos rodea, o sea que nos pone un cerco, y espera que, como de por sí nuestras montañas están retiradas, pues la gente se olvide porque está lejos la tierra zapatista. Y cada tanto los malos gobiernos prueban y nos tratan de engañar o nos atacan, como en febrero de 1995 que nos aventó una gran cantidad de ejércitos pero no nos derrotó. Porque, como luego dicen, no estábamos solos y mucha gente nos apoyó y nos resistimos bien.
Y pues ya los malos gobiernos tuvieron que hacer acuerdos con el EZLN y esos acuerdos se llaman "Acuerdos de San Andrés" porque "San Andrés" se llama el municipio donde se firmaron esos acuerdos. Y en esos diálogos no estábamos solitos nosotros hablando con los del mal gobierno, sino que invitamos a mucha gente y organizaciones que estaban o están en la lucha por los pueblos indios de México, y todos decían su palabra y todos sacábamos acuerdo de cómo vamos a decir con los malos gobiernos. Y así fue ese diálogo, que no sólo estaban los zapatistas por un lado y los gobiernos por el otro, sino que con los zapatistas estaban los pueblos indios de México y los que los apoyan. Y entonces en esos acuerdos los malos gobiernos dijeron que sí van a reconocer los derechos de los pueblos indios de México y van a respetar su cultura, y todo lo van a hacer ley en la Constitución. Pero, ya luego que firmaron, los malos gobiernos se hicieron como que se les olvida y pasan muchos años y nada que se cumplen esos acuerdos. Al contrario, el gobierno atacó a los indígenas para hacerlos que se echan para atrás en la lucha, como el 22 de diciembre de 1997, fecha en la que el Zedillo mandó matar a 45 hombres, mujeres, ancianos y niños en el poblado de Chiapas que se llama ACTEAL. Este gran crimen no se olvida tan fácil y es una muestra de cómo los malos gobiernos no se tientan el corazón para atacar y asesinar a los que se rebelan contra las injusticias. Y mientras pasa todo eso, pues los zapatistas estamos dale y dale que se cumplan los acuerdos, y resistiendo en las montañas del sureste mexicano. Y entonces empezamos a hablarnos con otros pueblos indios de México y sus organizaciones que tienen y lo hicimos un acuerdo con ellos que vamos a luchar juntos por lo mismo, o sea por el reconocimiento de los derechos y la cultura indígenas. Y bueno, pues también nos apoyó mucha gente de todo el mundo y personas que son muy respetadas y que su palabra es muy grande porque son grandes intelectuales, artistas y científicos de México y de todo el mundo. Y también hicimos encuentros internacionales, o sea que nos juntamos a platicar con personas de América y de Asia y de Europa y de África y de Oceanía, y conocimos sus luchas y sus modos, y dijimos que son encuentros "intergalácticos" nomás por hacernos los chistositos y porque invitamos también a los de otros planetas pero parece que no llegaron, o tal vez sí llegaron pero no lo dijeron claro.
Pero como quiera los malos gobiernos no cumplían, y entonces pues hicimos un plan de hablar con muchos mexicanos para que nos apoyan. Y entonces pues primero hicimos, en 1997, una marcha a la Ciudad de México que se llamó "de los 1,111" porque iban un compañero o compañera por cada pueblo zapatista, pero el gobierno no hizo caso. Y luego, en 1999, hicimos una consulta en todo el país y ahí se miró que la mayoría sí está de acuerdo con las demandas de los pueblos indios, pero los malos gobiernos tampoco hicieron caso. Y ya por último, en 2001, hicimos la que se llamó la "marcha por la dignidad indígena" que tuvo mucho apoyo de millones de mexicanos y de otros países, y llegó hasta donde están los diputados y senadores, o sea el Congreso de la Unión, para exigir el reconocimiento de los indígenas mexicanos.
Pero resulta que no, que los políticos que son del partido PRI, el partido PAN y el partido PRD se pusieron de acuerdo entre ellos y nomás no reconocieron los derechos y la cultura indígenas. Eso fue en abril del 2001 y ahí los políticos demostraron claro que no tienen nada de decencia y son unos sinvergüenzas que sólo piensan en ganar sus buenos dineros como malos gobernantes que son. Esto hay que recordarlo porque ya van a ver ustedes que ahora van a decir que sí van a reconocer los derechos indígenas, pero es una mentira que echan para que votemos por ellos, pero ya tuvieron su oportunidad y no cumplieron.
Y entonces pues ahí lo vimos claro que de balde fueron el diálogo y la negociación con los malos gobiernos de México. O sea que no tiene caso que estamos hablando con los políticos porque ni su corazón ni su palabra están derechos, sino que están chuecos y echan mentiras de que sí cumplen, pero no. O sea que ese día que los políticos del PRI, PAN y PRD aprobaron una ley que no sirve, pues lo mataron de una vez al diálogo y claro dijeron que no importa lo que acuerdan y firman porque no tienen palabra. Y pues ya no hicimos ningún contacto con los poderes federales, porque entendimos que el diálogo y la negociación se habían fracasado por causa de esos partidos políticos. Vimos que no les importaron la sangre, la muerte, el sufrimiento, las movilizaciones, las consultas, los esfuerzos, los pronunciamientos nacionales e internacionales, los encuentros, los acuerdos, las firmas, los compromisos. Así que la clase política no sólo cerró, una vez más, la puerta a los pueblos indios; también le dio un golpe mortal a la solución pacífica, dialogada y negociada de la guerra. Y también ya no se puede creer que cumpla los acuerdos a los que llegue con cualquiera. Ahí lo vean para que saquen experiencia de lo que nos pasó.
Y entonces pues nosotros lo vimos todo eso y nos pensamos en nuestros corazones que qué vamos a hacer. Y lo primero que vimos es que nuestro corazón ya no es igual que antes, cuando empezamos nuestra lucha, sino que es más grande porque ya tocamos el corazón de mucha gente buena. Y también vimos que nuestro corazón está como más lastimado, que sea más herido. Y no es que está herido por el engaño que nos hicieron los malos gobiernos, sino porque cuando tocamos los corazones de otros pues tocamos también sus dolores. O sea que como que nos vimos en un espejo.
II.- DE DONDE ESTAMOS AHORA.
Entonces, como zapatistas que somos, pensamos que no bastaba con dejar de dialogar con el gobierno, sino que era necesario seguir adelante en la lucha a pesar de esos parásitos haraganes de los políticos. El EZLN decidió entonces el cumplimiento, solo y por su lado (o sea que se dice "unilateral" porque sólo un lado), de los Acuerdos de San Andrés en lo de los derechos y la cultura indígenas. Durante 4 años, desde mediando el 2001 hasta mediando el 2005, nos hemos dedicado a esto, y a otras cosas que ya les vamos a decir.
Bueno, pues empezamos entonces a echarle ganas a los municipios autónomos rebeldes zapatistas, que es como se organizaron los pueblos para gobernar y gobernarse, para hacerlos más fuertes. Este modo de gobierno autónomo no es inventado así nomás por el EZLN, sino que viene de varios siglos de resistencia indígena y de la propia experiencia zapatista, y es como el autogobierno de las comunidades. O sea que no es que viene alguien de afuera a gobernar, sino que los mismos pueblos deciden, de entre ellos, quién y cómo gobierna, y si no obedece pues lo quitan. O sea que si el que manda no obedece al pueblo, lo corretean, se sale de autoridad y entra otro.
Pero entonces vimos que los municipios autónomos no estaban parejos, sino que había unos que estaban más avanzados y tenían más apoyos de la sociedad civil, y otros estaban más abandonados. O sea que faltaba organizar para que fuera más parejo. Y también vimos que el EZLN con su parte político-militar se estaba metiendo en las decisiones que le tocaban a las autoridades democráticas, como quien dice "civiles". Y aquí el problema es que la parte político-militar del EZLN no es democrática, porque es un ejército, y vimos que no está bien eso de que está arriba lo militar y abajo lo democrático, porque no debe de ser que lo que es democrático se decida militarmente, sino que debe ser al revés: o sea que arriba lo político democrático mandando y abajo lo militar obedeciendo. O tal vez es mejor que nada abajo sino que puro planito todo, sin militar, y por eso los zapatistas son soldados para que no haya soldados. Bueno, pero entonces, de este problema, lo que hicimos fue empezar a separar lo que es político-militar de lo que son las formas de organización autónomas y democráticas de las comunidades zapatistas. Y así, acciones y decisiones que antes hacía y tomaba el EZLN, pues se fueron pasando poco a poco a las autoridades elegidas democráticamente en los pueblos. Claro que se dice fácil, pero en la práctica cuesta mucho, porque son muchos años, primero de la preparación de la guerra y ya luego mero de la guerra, y se va haciendo costumbre de lo político-militar. Pero como quiera lo hicimos porque es nuestro modo que lo que decimos pues lo hacemos, porque si no, pues entonces para qué vamos a andar diciendo si luego no hacemos.
Así fue como se nacieron las Juntas de Buen Gobierno, en agosto de 2003, y con ellas se continuó con el autoaprendizaje y ejercicio del "mandar obedeciendo".
Desde entonces y hasta la mitad de 2005, la dirección del EZLN ya no se metió a dar órdenes en los asuntos civiles, pero acompañó y apoyó a las autoridades elegidas democráticamente por los pueblos, y, además, vigiló que se informara bien a los pueblos y a la sociedad civil nacional e internacional de los apoyos recibidos y en qué se utilizaron. Y ahora estamos pasando el trabajo de vigilancia del buen gobierno a las bases de apoyo zapatistas, con cargos temporales que se rotan, de modo que todos y todas aprendan y realicen esa labor. Porque nosotros pensamos que un pueblo que no vigila a sus gobernantes, está condenado a ser esclavo, y nosotros peleamos por ser libres, no por cambiar de amo cada seis años.
El EZLN, durante estos 4 años, también le pasó a las Juntas de Buen Gobierno y a los Municipios Autónomos, los apoyos y contactos que, en todo México y el mundo, se lograron en estos años de guerra y resistencia. Además, en ese tiempo, el EZLN fue construyendo un apoyo económico y político que les permita a las comunidades zapatistas avanzar con menos dificultades en la construcción de su autonomía y en mejorar sus condiciones de vida. No es mucho, pero es muy superior a lo que se tenía antes del inicio del alzamiento, en enero de 1994. Si usted mira uno de esos estudios que hacen los gobiernos, va a ver que las únicas comunidades indígenas que mejoraron sus condiciones de vida, o sea su salud, educación, alimentación, vivienda, fueron las que están en territorio zapatista, que es como le decimos nosotros a donde están nuestros pueblos. Y todo eso ha sido posible por el avance de los pueblos zapatistas y el apoyo muy grande que se ha recibido de personas buenas y nobles, que les decimos "sociedades civiles", y de sus organizaciones de todo el mundo. Como si todas esas personas hubieran hecho realidad eso de que "otro mundo es posible", pero en los hechos, no en la pura habladera.
Y entonces los pueblos han tenido buenos avances. Ahora hay más compañeros y compañeras que están aprendiendo a ser gobierno. Y, aunque poco a poco, ya más mujeres se están entrando en estos trabajos, pero todavía sigue faltando respeto a las compañeras y que ellas participen más en los trabajos de la lucha. Y luego, también con las Juntas de Buen Gobierno, ha mejorado la coordinación entre los municipios autónomos y la solución de problemas con otras organizaciones y con las autoridades oficialistas. Y también se mejoró mucho en los proyectos en las comunidades, y es más parejo el reparto de proyectos y apoyos que da la sociedad civil de todo el mundo: se ha mejorado la salud y la educación aunque todavía falta un buen tanto para ser lo que debe de ser, igual con la vivienda y la alimentación, y en algunas zonas se ha mejorado mucho el problema de la tierra porque se repartieron las tierras recuperadas a los finqueros, pero hay zonas que siguen sufriendo por falta de tierras para cultivar. Y luego pues se mejoró mucho el apoyo de la sociedad civil nacional e internacional, porque antes cada quien iba para donde más le latía, y ahora las Juntas de Buen Gobierno las orientan a donde es más necesario. Y, por lo mismo, en todas partes hay más compañeros y compañeras que están aprendiendo a relacionarse con las personas de otras partes de México y del mundo, están aprendiendo a respetar y a exigir respeto, están aprendiendo que hay muchos mundos y que todos tienen su lugar, su tiempo y su modo, y así hay que respetarse mutuamente entre todos.
Bueno, pues nosotros los zapatistas del EZLN nos dedicamos ese tiempo a nuestra fuerza principal, o sea a los pueblos que nos apoyan. Y pues algo sí se ha mejorado la situación, o sea que no hay quien diga que de balde fue la organización y la lucha zapatistas, sino que, aunque nos acaben completamente, nuestra lucha sí sirvió de algo.
Pero no sólo se crecieron los pueblos zapatistas, sino que también se creció el EZLN. Porque lo que pasó en este tiempo es que nuevas generaciones renovaron toda nuestra organización. O sea que como que le metieron nueva fuerza. Los comandantes y comandantas, quienes estaban en su madurez en el inicio del alzamiento en 1994, tienen ahora la sabiduría de lo aprendido en la guerra y en el diálogo de 12 años con miles de hombres y mujeres de todo el mundo. Los miembros del CCRI, la dirección político- organizativa zapatista, ahora aconsejan y orientan a los nuevos que van entrando en nuestra lucha, y a los que van ocupando cargos de dirección. Ya tiene tiempo que los "comités" (que es como les decimos nosotros) han estado preparando toda una nueva generación de comandantes y comandantas que, después de un período de instrucción y prueba, empiezan a conocer los trabajos de mando organizativo y a desempeñarlos. Y pasa también que nuestros insurgentes, insurgentas, milicianos, milicianas, responsables locales y regionales, así como las bases de apoyo, que eran jóvenes en el inicio del alzamiento, son ya hombres y mujeres maduros, veteranos combatientes y líderes naturales en sus unidades y comunidades. Y quienes eran niños en aquel enero de 94, son ya jóvenes que han crecido en la resistencia, y han sido formados en la digna rebeldía levantada por sus mayores en estos 12 años de guerra. Estos jóvenes tienen una formación política, técnica y cultural que no teníamos quienes iniciamos el movimiento zapatista. Esta juventud alimenta ahora, cada vez más, tanto nuestras tropas como los puestos de dirección en la organización. Y, bueno, todos nosotros hemos visto los engaños de la clase política mexicana y la destrucción que sus acciones provocan en nuestra patria. Y hemos visto las grandes injusticias y matazones que hace la globalización neoliberal en todo el mundo. Pero de eso les decimos más luego.
Así el EZLN ha resistido 12 años de guerra, de ataques militares, políticos, ideológicos y económicos, de cerco, de hostigamiento, de persecución, y no nos han vencido, no nos hemos vendido ni rendido, y hemos avanzado. Más compañeros de muchas partes se han entrado en la lucha, así que, en lugar de que nos hacemos más débiles después de tantos años, nos hacemos más fuertes. Claro que hay problemas que se pueden resolver separando más lo político-militar de lo civil-democrático. Pero hay cosas, las más importantes, como son nuestras demandas por las que luchamos, que no se han logrado cabalmente.
Según nuestro pensamiento y lo que vemos en nuestro corazón, hemos llegado a un punto en que no podemos ir más allá y, además, es posible que perdamos todo lo que tenemos, si nos quedamos como estamos y no hacemos nada más para avanzar. O sea que llegó la hora de arriesgarse otra vez y dar un paso peligroso pero que vale la pena. Porque tal vez unidos con otros sectores sociales que tienen las mismas carencias que nosotros, será posible conseguir lo que necesitamos y merecemos. Un nuevo paso adelante en la lucha indígena sólo es posible si el indígena se junta con obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados... o sea los trabajadores de la ciudad y el campo.
(Continuará...)
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
México, en el sexto mes del año de 2005.
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EZLN: Himno Zapatista
Ya se mira el horizonte Combatiente zapatista El camino marcará A los que vienen atrás Vamos, vamos, vamos, vamos adelante Para que salgamos en la lucha avante Porque nuestra Patria grita y necesita De todo el esfuerzo de los zapatistas Hombres, niños y mujeres El esfuerzo siempre haremos Campesinos, los obreros Todos juntos con el pueblo Vamos, vamos, vamos, vamos adelante Para que salgamos en la lucha avante Porque nuestra Patria grita y necesita De todo el esfuerzo de los zapatistas Nuestro pueblo dice ya Acabar la explotación Nuestra historia exige ya Lucha de liberación Vamos, vamos, vamos, vamos adelante Para que salgamos en la lucha avante Porque nuestra Patria grita y necesita De todo el esfuerzo de los zapatistas Ejemplares hay que ser Y seguir nuestra consigna Que vivamos por la patria O morir por la libertad Vamos, vamos, vamos, vamos adelante Para que salgamos en la lucha avante Porque nuestra Patria grita y necesita De todo el esfuerzo de los zapatistas
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EZLN: Las ropas nuevas de los viejos conquistadores
Las ropas nuevas de los viejos conquistadores.
El principio es la poesía hecha narración más sincera y calida que haya leído jamás sobre nuestra América, más aun que la exquisita de Galeano (y con el perdón de éste) y sus venas, esto es breve, serio, nuestro. Luego hace una descripción-denuncia de la actualidad política-cultural mexicana. Termina con una reflexión, homenaje. Digno de ser leído, entendido, reflexionado, hablado, divulgado y contagiado por todos y todas nosotras/os. Quise resumir un poco esta delicia para que no aburra, quise poner con negrita lo que me parecía mas importante, pero ni eso pude. Es una belleza toda.
[poema imperdible]
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/comision-sexta/816/
(aunque vestida de moda, se esconde en su deifraz)
“Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte.”Ernesto Che Guevara.El socialismo y el hombre nuevo en Cuba. Marzo 1965.
¿Cuántas veces se ha tratado de matar a este hombre que sintetiza, más que una persona, un ideal? ¿Cuántas veces se ha tratado de poner la figura del Che Guevara y lo que representa en el fugaz escaparate de las modas que visten para la ocasión y no desvisten la mediocridad?
Cada año, durante 40, en ofensivas mediáticas y reflexiones de arrepentidos, conversos y “objetivos” analistas a “toro pasado”, se ha reeditado la emboscada de la Quebrada del Yuro, en Bolivia, para tratar de convencer al mundo que abajo y a la izquierda se empecina en luchar por su liberación, la muerte de la terca rebeldía que lleva el nombre de Che Guevara.
¿Y cuántas veces se ha tratado de conquistar a los pueblos originarios de este continente, que pudiera llamarse “Guevariano” (Guevara Latina, hermoso) y no “Americano”?
Pueblos que siguen alardeando su ignorancia para conjugar la resistencia y la lucha por un mundo mejor con el “yo, mi, me, conmigo” y, en cambio, se precian de reiterar ese “nosotros” tan pasado de moda, sobre todo a la hora de los compromisos.
Cada año, durante 515, en declaraciones de funcionarios, supuestos historiadores que apenas alcanzan con torpeza a hilvanar justificaciones para la historia de arriba, y “objetivos” analistas de una “modernidad” prematura, se reedita el descubrimiento y conquista de estos suelos, para así tratar de convencernos de que lo que no fue sino despojo y destrucción, se trató de la “civilización” de culturas que, en realidad, dan “una y las cuatro” a aquellas que ahora se pretenden el modelo para toda la humanidad.
¿Y cuántas veces no se ha tratado de acomodar, en el cómodo estante de la moda, el acercamiento a quienes son el color que son de la tierra?
Claro, siempre y cuando no se olvide que las modas son pasajeras y, como tales, dependen de los calendarios de arriba.
Después de 1994, “vestía” bien el acompañar la lucha indígena, pero no hay moda que aguante más de 10 años y, en este caso, el objeto de estudio, análisis, reflexión, limosna y misericordia es terco, rebelde, desobediente.
Y cuando la moda cambió y se decretó que la política de arriba era lo urgente e importante, todo lo que no entrara en ese calendario se convirtió en anacrónico, reprobable y despreciable.
[Una leyenda que se pierde en los rincones que abundan en el latido moreno de las tierras de este continente, cuenta que los dioses plantaron acá el mañana; que el mundo estaba cabal y no había Mandón ni mandado; que el sol despertaba y descansaba en las montañas que bordan las orillas de la casa grande de los hombres y mujeres de maíz; que la noche era el tiempo para el brillo de la otra luz que nacía de las pieles que, encontrándose, parían mundos enteros en todos los rincones; que la madrugada era el espacio para guardar las maravillas que ahora son manchadas con la palabra “imposible”; que entonces las sombras estaban sembradas así nomás, vestidas en veces de árbol, piedra, nube, palabra, esperando la luz que les diera vida y paso.
Y cuentan que fue dada la riqueza hecha tierra, agua, aire, vida, y que fueron dados también los Guardianes para que para todos y todas fuera, para que no muriera.
Cuentan también que, después de invadidas y conquistadas estas tierras por el dinero hecho dios y ejército, cuando el europeo Américo Vespucio dibujó el mapa del continente que llevaría su nombre, estaba pensando no en la cartografía de un mundo nuevo, sino en el mapa de un tesoro.
Y sobre el tesoro se arrojó la jauría con ropas de sotana y armadura. Se destruyó y se saqueó. La tierra, la Madre, adolorida, ordenó a sus Guardianes la resistencia y el paciente alivio, que no la cura, de la cobija de la lengua, el vestido, el canto, el baile, la cultura.
En las naguas y las trenzas de las mujeres, en los dobleces de la piel de los más mayores, en el asombro de los niños, en la digna rebeldía de sus hombres y mujeres, fueron guardados los recuerdos, pero no de lo que fue, sino de lo que será.
Bajo estos cielos ondearon las banderas usurpadoras de las monarquías española, portuguesa, holandesa, británica, francesa, siempre la del dinero; y los saqueadores tenían cartas de gobiernos que, decían, se preocupaban por “civilizarnos”.
No deja de ser paradójico que algunas de esas naciones sigan, más de 500 años después, manteniendo a familias reales sin más mérito que un árbol genealógico cultivado con crímenes, intrigas y guerras; y que ellas se autodenominen “modernas” y “civilizadas”, mientras que los pueblos indios sean los “retrasados”.
En el reloj de abajo sonó después la hora de la lucha, y la sangre indígena corrió por los 7 puntos cardinales. Y se llamó independencia al cambio de ropa que el dinero hacía para seguir oprimiendo tierras y gente.
Llegó después al arriba de arriba el nuevo Emperador, el capital, y con él la nueva alquimia que todo lo convierte en mercancía.
Arriba se simulaba independencia y soberanía, pero la ropa del extranjero seguía vistiendo al Mandón. El calendario de abajo cumplió el ciclo y el centenario alumbró un nuevo alzamiento. La sangre morena se reiteró, generosa, y sobre ella y por ella cayó el tirano. El final se decretó hecho monumento y los pendientes fueron tantos que el alivio fue escaso y la cura nula.
La tierra, la Madre, brindó entonces su alimento de dignidad rebelde a otros colores y, como fragmentos de un espejo roto, la lucha tomó desde entonces la ropa del obrero, del campesino, del empleado, del otro amor, de la juventud, de la mujer, de la sabiduría que no se vende por comodidad o moda.
La resistencia floreció, florece.
Pero la historia de arriba vuelve a ofrecernos, como salida, la mentira que ni cura ni alivia… 100, 200 años después.
El Emperador ha crecido y ha crecido su ambición y poder de destrucción. Si antes el tesoro era de oro, plata, metales y piedras preciosas, ahora es de agua, aire, bosques, animales, conocimientos, personas.
Y si antes el ropaje de sus oficiales de conquista era la sotana y la armadura, y después la afrancesada levita de “científicos” y militares porfiristas; ahora es la chaqueta de múltiples vistas de los partidos políticos.
El Emperador, el capital, llegado a su edad neoliberal y globalizada, ha conseguido llevar su lógica mercantil a los rincones más apartados de la naturaleza. Hoy es mercancía lo que antes no tenía más valor que el de uso del común de la gente.
Pero en el nuevo saqueo, el Emperador ha encontrado el mismo obstáculo que topó su padre-madre: la rebeldía de los pueblos indios.
Destruido el campo y quien lo trabaja, desmanteladas las conquistas de los trabajadores y trabajadoras de la ciudad, obtenida la bendición de cardenales y obispos antiguos y modernos (es decir, los medios de comunicación masiva), comprados con unas cuantas monedas los principios de partidos políticos y organizaciones sociales; el Emperador redescubre ahora que los Guardianes son molestia y oposición real.
Cuando el Emperador manda y ordena, el político se apresura en su servidumbre. Un ejército de autoridades y funcionarios gubernamentales, respaldados por un ejército y una policía con métodos de guardia hacendaria, encabezan el pillaje de los últimos vestigios de Nación, soberanía e independencia que existen en nuestros suelos.]
En México esta guerra de conquista es sólo nueva en sus formas legales y mediáticas, y en los ridículos colores de los vestidos de los gobernantes: el verde, blanco y rojo; el azul y blanco, el amarillo y negro, el rosa, el rojo y amarillo, el verde macilento, más los que se sumen al catálogo de pinturas en la próxima temporada publicitaria, es decir, en las próximas elecciones (para nico y sus “partidos politicos”).
Para la reconquista de México, ahora con el objetivo de sus riquezas naturales, el Emperador envió entonces a uno de sus pupilos dilectos, preparado en sus campos de entrenamiento, perdón, en sus universidades privadas: Carlos Salinas de Gortari quien, mediante un fraude electoral, pudo conquistar una cabeza de playa, el gobierno federal, y, desde ahí y mediante la coartada del liberalismo social, la compra de conciencias, la derrota de ánimos y la eliminación de quienes se le resistían, impuso, a sangre y fuego, las condiciones para liquidación de la Nación mexicana a precios de paraestatal, perdón, a precio de baratillo.
La mitología capitalista encontró entonces, con la complicidad de criminales e ilustrados, un ejemplo a seguir: Carlos Slim Heliú. El viejo cuento de la riqueza conseguida con trabajo y sacrificio, ocultó y oculta la corrupción y el despojo con tarjeta prepago.
En un texto escrito en vísperas de continuar sus andanzas rebeldes, “El Socialismo y el Hombre Nuevo en Cuba” (Semanario “Marcha”, Marzo de 1965), Ernesto el Che Guevara señaló: “Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de la gente y ciegas, actúan sobre el individuo sin que éste se percate. Sólo se ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller –verídico o no- una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos”.
Ponga usted “Carlos Slim Heliú” en lugar de “Rockefeller” y verá que la historia de arriba, cansada de andar, se repite.
Pero tal vez algunas cosas, además de los ropajes, han cambiado. Si en todo el mundo los “oficiales” de la neoconquista del planeta son los gobiernos nacionales y su tropa está formada por funcionarios de todo tipo y rango, el papel de bufones de la corte del Emperador está muy disputado por los partidos políticos… y no sólo en tiempos electorales, pero siempre referido a ellos.
Y abundan las anécdotas que son botones de muestra:
Por ejemplo, no se dice que, detrás de la supuesta independencia del legislativo respecto a los medios electrónicos, está el descontento de la clase política por no recibir ninguna paga por haber superado el “rating” de la barra cómica.
Y tampoco se nos quiere decir que la salida de Ugalde del IFE es un pleito pasional, y no una concesión obtenida gracias a la inteligente habilidad del FAP. No se va a decir, porque no es políticamente correcto señalar que en las recámaras de la clase política y en el actual gobierno federal abundan los closets. No se nos va a decir que la pasión que floreció y llegó a su clímax en la evidente complicidad del IFE en el fraude electoral que llevó al Poder a Felipe Calderón Hinojosa, ahora decayó y hay otros closets. O sea que, como luego se dice, a Ugalde “le dieron baje”.
Por cierto, ¿a poco no, cuando Felipe Calderón se pone su disfraz de milico, no se parece extraordinariamente al dictadorzuelo de esa excelente tira cómica que hace, o hacía, el caricaturista Palomo y se llama “El Cuarto Reich”? Perdón, iba también a comentar que, poniéndome a tono con esto de la conquista española, a poco no si le ponen bigote a Felipe Calderón se parece mucho a José María Aznar.
No lo voy a comentar porque he recordado que ésta es una mesa redonda tan seria y formal que ni siquiera puedo reiterar los chistes malos sobre el hecho de que es rectangular.
Si no fuera seria, podría decir algo sobre ese montón de escombros, lleno de mierda y sangre, que es el PRI y algunos de sus personajes más emblemáticos: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Ricardo Monreal, Arturo Nuñez, Juan Sabines.
Tampoco voy a hacer comentarios sarcásticos sobre el PRD, el presidente “legítimo”, su Convención Nacional Democrática, el flamante Frente Amplio Progresista y sus gobernadores y presidentes municipales “de izquierda”.
No voy a recordar que, en la CND celebrada hace un año, representando a los indígenas de México estaban los ex funcionarios de Vicente Fox, usando las siglas del Congreso Nacional Indígena -CNI- (aunque como “Convención Nacional Indígena”), como fue oportunamente señalado por Magda Gómez en su momento.
Voy, en cambio, a hacer un poco de memoria. Ésa que tan poco afecto tiene entre el lopezobradorismo ilustrado, tan propenso al olvido selectivo.
Hace poco más de 10 años corrían los tiempos de los diálogos de San Andrés entre el gobierno federal y el EZLN. Terminada la mesa I, sobre derechos y cultura indígenas, se inició la Mesa sobre Democracia y Justicia. La delegación gubernamental que Ernesto Zedillo Ponce de León envió a esos diálogos optó por la estrategia de “no los veo, no los oigo” (¿les suena?). Del lado del EZLN, encabezaban la delegación el Comandante Tacho, el Comandante David y el Comandante Zebedeo.
El EZLN había convidado, sea como invitados o como asesores, a un gran número personas comprometidas con la lucha en esos temas. Por ahora recuerdo que, del lado nuestro (y con “nuestro” no quiero decir “del EZLN”, sino de la lucha) estaban, entre otras y otros, personas que hoy nos critican y descalifican por nuestras posiciones.
En esos días fueron asesinados por el gobierno unos campesinos indígenas del municipio Nicolás Ruiz, Chiapas, donde existen grandes simpatías con el EZLN. Nuestros delegados reclamaron y exigieron. Los delegados del gobierno se trincaron en no hablar ni escuchar.
Entonces, me cuentan los comandantes y comandantas que asistieron, la creatividad de nuestros asesores e invitados los enfrentó por medio de la mímica, que incluía recordatorios adecuados a las respectivas progenitoras de los enviados de Zedillo.
La delegación gubernamental de entonces era famosa en los bares, cantinas y antros de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Además de por sus filias etílicas, los representantes del gobierno eran conocidos porque no sabían tomar y, a las primeras copas, sentían una necesidad imperante de que sus compañeros de parranda supieran de sus convicciones (cito textualmente una de ellas: “los zapatistas están apostando a que caiga el PRI y así dialogar con otro gobierno, pero están muy equivocados, el PRI nunca va a dejar el Poder”), así como presumir sus tácticas y estrategias. Entre éstas estaba la de que había que golpear a los zapatistas o a sus simpatizantes para obligarlos a dialogar y llegar a acuerdos. Así transcurrió todo esa parte del fallido diálogo. Cuando se rompe, en la Secretaría de Gobernación de Zedillo se reunieron los delegados, el secretario de gobernación y el subsecretario, y decidieron llevar hasta sus últimas consecuencias esa estrategia de “pega y dialoga”.
Entonces se sentaron las bases de la que, meses después, sería conocida en todo el mundo como “La Masacre de Acteal”.
Voy a recordar algunos nombres: el subsecretario de gobernación era Arturo Nuñez (hoy senador por el PRD), que después sería uno de los líderes visibles de la movilización en contra del fraude electoral del 2006 y ahora lo es del Frente Amplio Opositor.
El nombre de los delegados gubernamentales de entonces: Marco Antonio Bernal, Del Valle y Gustavo Iruegas. Si piensa que éste último es un homónimo del encargado de relaciones internacionales del gobierno “legítimo” de López Obrador, se equivoca: es el mismo.
Sí, del lado de la traición de febrero de 1995; del lado del desalojo y destrucción de las pocas pertenencias de los pobladores de Guadalupe Tepeyac y el Prado, en las montañas del Sureste Mexicano; del lado de los asesinos de los campesinos indígenas de Nicolás Ruiz, del lado de quienes en todo momento se empeñaron en tratar de humillar a los jefes zapatistas y se burlaron de su forma de hablar, de su tiempo, de su cultura, de su causa; de los autores intelectuales y materiales de la Matanza de Acteal, estuvo el ahora flamante funcionario del gobierno legítimo, que cuenta con el respaldo de la CND lopezobradorista.
Los comandantes Tacho, David y Zebedeo les pueden contar muchas historias que documentan el racismo del señor Iruegas.
No sabemos en qué momento personas como ésta cambiaron de posición, de convicción y de práctica.
Tal vez quienes hoy no sólo los siguen y respetan como sus gobernantes “legítimos”, sino que además nos exigen que hagamos lo mismo, so pena de ser criticados de “derechistas”, lo sepan.
Tal vez nos lo digan, tal vez nos den pruebas de que sí cambiaron y ya no son racistas, autoritarios y criminales.
Tal vez sólo bastó que dijeran que estaban de su lado y ya.
Tal vez eso y una ropa decente los convencieron.
A nosotros no.
Pero ocurre ahora que si nosotros lo advertimos, lo recordamos, lo decimos, nosotros somos los “salinistas”, los que le hacemos el juego a la derecha, los que debemos ser repudiados, calumniados, silenciados, perseguidos, despreciados.
No entendemos. Porque nosotros seguimos siendo los atacados, los desalojados, los amenazados, los asesinados, los encarcelados. Pero nos exigen que no lo digamos cuando se trata de alguno de sus nuevos dirigentes.
Cada que puede, Andrés Manuel López Obrador resalta como un gran logro de su movimiento el que “no hayan roto ni un solo vidrio”. Hace unos días, en un programa radial, le preguntaron sobre lo que dijimos en nuestro último comunicado de las agresiones que sufren nuestras comunidades. AMLO respondió, palabras más, palabras menos, que él acaba de recorrer todos los municipios de Chiapas y no había visto nada. No sabemos si el síndrome de Fox (que no leía los periódicos) afecta ya al presidente “legítimo”, pero, debo decirle que no es cierto que visitó todos los municipios chiapanecos, porque en nuestro estado hay más de 40 MAREZ en los que no estuvo.
Claro que se entiende que no lo sepa porque casi no sale en la prensa, gracias al cierre de espacios y a que el zapatismo es moda pasada.
También puede ser que cualquier señalamiento crítico y de memoria que lo cuestione sea, previa calificación de “derechista”, editado en sus reportes de prensa y en sus comparecencias públicas y mediáticas.
Lo entendemos. Después de todo se nos puede acusar, como lo escribiera -con el embrutecimiento que da el alcohol-, quien en algún momento estuvo de nuestro lado, de “salinistas”.
Pero disculpen ustedes que insista en recordar:
Cuando fueron las elecciones para gobernador en Chiapas, estaba en el Zócalo capitalino el plantón de protesta contra el fraude electoral y en él se encontraba AMLO. El candidato del PRD a la gubernatura era Juan Sabines, quien apenas unos meses antes era alcalde de Tuxtla Gutiérrez y del PRI por muchos años. Tal vez alguien recuerde que López Obrador abandonó el plantón para ir a apoyar la campaña de Sabines y que, obtenido el triunfo por un pequeño margen de votos, regresó al zócalo y, exultante, declaró que en Chiapas “se había detenido a la derecha. El lopezobradorismo, aún sabiendo que con Juan Sabines se reciclaba a lo peor del PRI, aquel que convirtió a Chiapas en una gran hacienda porfirista y que encontró en el “Croquetas” Albores Guillén su personaje más representativo, guardó silencio y aplaudió. No se dijo entonces que con Sabines regresaba al poder también la camarilla de los finqueros que, antes del alzamiento, hacían realidad cotidiana la obra de Bruno Traven llamada “La Rebelión de Los Colgados”.
No importaba que eso significara tomar partido a favor de la derecha chiapaneca, había que aplaudir y seguir al líder… para perder la memoria y guardar un silencio cómplice después.
Desde que iniciaron nuestras críticas al proyecto de AMLO, en los sectores progresistas hubo molestia primero, y calumnias después, porque no nos sumamos a la corte lopezobradorista (en la que ell@s, “sonríe, vamos a ganar”, decidirían el futuro de México). Nuestra posición fue puntual: AMLO y el PRD representaban no sólo la continuación del proyecto económico, político, social e ideológico, también la coartada perfecta: la bandera de la izquierda institucional en lo alto de la maquinaria de explotación represión, despojo y discriminación que es el capitalismo. La guerra contra los pueblos indios vestida con otras ropas.
¿Quiénes eran los indios zapatistas y su narigón vocero para arruinar la fiesta prematura de repartos de puestos, embajadas, consulados, asesorías, y pláticas de sobremesa con “los que mandan”?
Entonces dijeron y publicaron que estábamos al servicio de la derecha, se deslindaron del apoyo y simpatía que tenían por nuestro movimiento y, en algunos casos, consiguieron que se nos cerraran los pocos espacios públicos que había para nuestra palabra.
Tal vez es mejor buscar una palabra objetiva. Voy a citar un informe que el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, envió a las Juntas de Buen Gobierno a principios de septiembre de este año, sobre la situación de los desalojados por el gobierno derechista y panista de Felipe Calderón Hinojosa y el gobierno izquierdista y perredista de Juan Sabines:
“6 de septiembre 07.
Las personas desplazadas, ahora se encuentran en un lugar llamado Rancho Las Vegas, que anteriormente funcionaba como un bar-burdel, en las afueras del poblado de La Trinitaria, Chiapas. En ese lugar no hay energía eléctrica, no cuentan con agua potable ni drenaje. Además en esta época de lluvia entra el agua por el techo y por las puertas de ese lugar, las personas duermen sobre colchonetas de hule espuma a ras de piso. En cuestión de salud: hay 2 mujeres que se encuentran embarazadas, 1 persona que tiene varicela y 2 personas más que tienen infecciones cutáneas, el riesgo de infección es alto debido a la falta de agua potable.
En cuanto a la alimentación: esta ha sido proporcionada por el estado, sin embargo las mujeres desplazadas han indicado que solamente les dan arroz, lo cual no están acostumbrados a comer, es decir la alimentación proporcionada no está de acuerdo a su cultura ni a una buena alimentación. CARITAS de San Cristóbal les ha proporcionado frijoles y maíz, además de otros alimentos.
Hasta el momento las autoridades de gobierno, no han propuesto a estas personas un lugar digno en donde reubicarse, los desplazados han solicitado a los funcionarios de gobierno de Chiapas, ser trasladados al municipio de Ocosingo, en donde tienen familiares, sin embargo esto no se ha hecho, tampoco el estado les ha garantizado que ya en Ocosingo tendrán un lugar digno para vivir, así como la alimentación, ya que los desplazados en su mayoría son mujeres, ya que los hombres fueron detenidos.
Las comunidades de las que fueron desalojadas aun se encuentran custodiadas por los policías y el estado les ha dicho que no pueden regresar a ese lugar, pero no les ha dado otra propuesta de vivir en otro lugar, pareciera que la intención del estado es que esa gente se canse y se disperse, para ya no tener responsabilidad sobre ellas.
Las personas desplazadas se encuentran aun custodiadas por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y Policía Municipal de La Trinitaria, oficialmente no se encuentran detenidas, sin embargo estas no pueden salir, el estado ha insistido que no se encuentran detenidos pero en la práctica no pueden salir.
En cuanto a la comunicación con los desplazados ha sido posible gracias a la gestión de varias ONG´s, quienes han estado visitándolos constantemente para ver en qué condiciones se encuentran, ya que al principio los elementos policiacos no permiten la entrada.
A las 6 personas detenidas, el día 27 de agosto 07, se les dictó el auto de formal prisión por los delitos de daños y ecocidio.
En total son 33 personas desplazadas, 7 adultos (todas mujeres) y 26 menores (el más pequeño de 9 meses).
En cuanto a los detenidos, que se encuentran en el CERESO No. 14, El Amate, tenemos conocimiento que se encuentran en un lugar llamado Centro de Observación y Clasificación, también conocido como COC o “72 horas” y que como son los únicos indígenas que hay en este momento en ese lugar no les permiten usar los sanitarios.
Participaron en dicho operativo las dependencias oficiales siguientes:
Estatales: Agencia Estatal de Investigación. Fiscalía General de Justicia, Región Selva.Secretaría de Gobierno. Policía Estatal Preventiva.
Federales: Agencia Federal de Investigación. Procuraduría General de la República, Secretaría del Medio Ambiente. CISEN. Policía Federal Preventiva.
Los 6 detenidos fueron obligados a firmar un papel en el que piden perdón al Gobernador y le piden misericordia para que obtengan su libertad.”
No sé si, después de escuchar esto, también se va a acusar al Frayba de ser “salinista” y de “hacerle el juego a la derecha”.
Hace 40 años, el 8 de septiembre de 1967, acosado por el ejército y atacado por las izquierdas bien portadas del mundo, el Che escribió:
“Un diario de Budapest critica al Che Guevara, figura patética y, al parecer irresponsable y saluda la actitud marxista del Partido Chileno que toma actitudes prácticas frente a la práctica. Cómo me gustaría llegar al poder, nada más para desenmascarar cobardes y lacayos de toda ralea y refregarles en el hocico sus cochinadas.”
Hoy, 40 años después, en mi voz, las comunidades indígenas zapatistas rinden un humilde homenaje a quien fue catalogado, por quienes decían estar de su mismo lado, como “patético” e “irresponsable”.
De ellos no hay quien se acuerde con respeto, pero el Che sigue siendo inspiración en nuestro moreno andar.
Por lo demás, para nosotros, los zapatistas, las zapatistas, está claro: en el criminal calendario de arriba, el reloj de la historia pretende repetir la hora del crimen en contra de nuestras culturas originarias.
Corresponde a nuestros pueblos indios seguir en la lucha que otros abandonan por comodidad.
En lugar de paralizarnos por el silencio y la indiferencia con las que nos “castigan” por no seguirlos en su aventura donde están los mismos pero con ropa distinta, estamos empeñados en un doble esfuerzo: el vernos y escucharnos con los pueblos originarios de este continente; y el organizarnos con aquellas y aquellos que eligieron el lugar más incómodo para ser y luchar: el de abajo y a la izquierda.
En unos días, las culturas originarias de este continente se reunirán en el territorio de la tribu Yaqui, en Vicam, en Sonora, en México.
Como no se discutirán ahí candidaturas, alianzas electorales o lo que esté de moda en el calendario de arriba, se dirá que es intrascendente y no tendrá repercusiones (o sea cabezas en los noticieros).
Tal vez.
Pero nosotros sabemos que la tierra, la Madre, sabe que ahí es donde se sabrá si alguien luchará por darle el mañana que en su seno guarda, si alguien confeccionará la ropa que nadie habrá de portar cuando se enfrente al cíclope del Poder, si alguien labrará al fin el otro calendario en otra geografía, uno en el que todo sea renombrado de nuevo, y la luz y la sombra recuerden que ambos son la parte de verdad que toda leyenda guarda.
Muchas gracias.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Octubre del 2007.
El principio es la poesía hecha narración más sincera y calida que haya leído jamás sobre nuestra América, más aun que la exquisita de Galeano (y con el perdón de éste) y sus venas, esto es breve, serio, nuestro. Luego hace una descripción-denuncia de la actualidad política-cultural mexicana. Termina con una reflexión, homenaje. Digno de ser leído, entendido, reflexionado, hablado, divulgado y contagiado por todos y todas nosotras/os. Quise resumir un poco esta delicia para que no aburra, quise poner con negrita lo que me parecía mas importante, pero ni eso pude. Es una belleza toda.
[poema imperdible]
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/comision-sexta/816/
(aunque vestida de moda, se esconde en su deifraz)
“Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte.”Ernesto Che Guevara.El socialismo y el hombre nuevo en Cuba. Marzo 1965.
¿Cuántas veces se ha tratado de matar a este hombre que sintetiza, más que una persona, un ideal? ¿Cuántas veces se ha tratado de poner la figura del Che Guevara y lo que representa en el fugaz escaparate de las modas que visten para la ocasión y no desvisten la mediocridad?
Cada año, durante 40, en ofensivas mediáticas y reflexiones de arrepentidos, conversos y “objetivos” analistas a “toro pasado”, se ha reeditado la emboscada de la Quebrada del Yuro, en Bolivia, para tratar de convencer al mundo que abajo y a la izquierda se empecina en luchar por su liberación, la muerte de la terca rebeldía que lleva el nombre de Che Guevara.
¿Y cuántas veces se ha tratado de conquistar a los pueblos originarios de este continente, que pudiera llamarse “Guevariano” (Guevara Latina, hermoso) y no “Americano”?
Pueblos que siguen alardeando su ignorancia para conjugar la resistencia y la lucha por un mundo mejor con el “yo, mi, me, conmigo” y, en cambio, se precian de reiterar ese “nosotros” tan pasado de moda, sobre todo a la hora de los compromisos.
Cada año, durante 515, en declaraciones de funcionarios, supuestos historiadores que apenas alcanzan con torpeza a hilvanar justificaciones para la historia de arriba, y “objetivos” analistas de una “modernidad” prematura, se reedita el descubrimiento y conquista de estos suelos, para así tratar de convencernos de que lo que no fue sino despojo y destrucción, se trató de la “civilización” de culturas que, en realidad, dan “una y las cuatro” a aquellas que ahora se pretenden el modelo para toda la humanidad.
¿Y cuántas veces no se ha tratado de acomodar, en el cómodo estante de la moda, el acercamiento a quienes son el color que son de la tierra?
Claro, siempre y cuando no se olvide que las modas son pasajeras y, como tales, dependen de los calendarios de arriba.
Después de 1994, “vestía” bien el acompañar la lucha indígena, pero no hay moda que aguante más de 10 años y, en este caso, el objeto de estudio, análisis, reflexión, limosna y misericordia es terco, rebelde, desobediente.
Y cuando la moda cambió y se decretó que la política de arriba era lo urgente e importante, todo lo que no entrara en ese calendario se convirtió en anacrónico, reprobable y despreciable.
[Una leyenda que se pierde en los rincones que abundan en el latido moreno de las tierras de este continente, cuenta que los dioses plantaron acá el mañana; que el mundo estaba cabal y no había Mandón ni mandado; que el sol despertaba y descansaba en las montañas que bordan las orillas de la casa grande de los hombres y mujeres de maíz; que la noche era el tiempo para el brillo de la otra luz que nacía de las pieles que, encontrándose, parían mundos enteros en todos los rincones; que la madrugada era el espacio para guardar las maravillas que ahora son manchadas con la palabra “imposible”; que entonces las sombras estaban sembradas así nomás, vestidas en veces de árbol, piedra, nube, palabra, esperando la luz que les diera vida y paso.
Y cuentan que fue dada la riqueza hecha tierra, agua, aire, vida, y que fueron dados también los Guardianes para que para todos y todas fuera, para que no muriera.
Cuentan también que, después de invadidas y conquistadas estas tierras por el dinero hecho dios y ejército, cuando el europeo Américo Vespucio dibujó el mapa del continente que llevaría su nombre, estaba pensando no en la cartografía de un mundo nuevo, sino en el mapa de un tesoro.
Y sobre el tesoro se arrojó la jauría con ropas de sotana y armadura. Se destruyó y se saqueó. La tierra, la Madre, adolorida, ordenó a sus Guardianes la resistencia y el paciente alivio, que no la cura, de la cobija de la lengua, el vestido, el canto, el baile, la cultura.
En las naguas y las trenzas de las mujeres, en los dobleces de la piel de los más mayores, en el asombro de los niños, en la digna rebeldía de sus hombres y mujeres, fueron guardados los recuerdos, pero no de lo que fue, sino de lo que será.
Bajo estos cielos ondearon las banderas usurpadoras de las monarquías española, portuguesa, holandesa, británica, francesa, siempre la del dinero; y los saqueadores tenían cartas de gobiernos que, decían, se preocupaban por “civilizarnos”.
No deja de ser paradójico que algunas de esas naciones sigan, más de 500 años después, manteniendo a familias reales sin más mérito que un árbol genealógico cultivado con crímenes, intrigas y guerras; y que ellas se autodenominen “modernas” y “civilizadas”, mientras que los pueblos indios sean los “retrasados”.
En el reloj de abajo sonó después la hora de la lucha, y la sangre indígena corrió por los 7 puntos cardinales. Y se llamó independencia al cambio de ropa que el dinero hacía para seguir oprimiendo tierras y gente.
Llegó después al arriba de arriba el nuevo Emperador, el capital, y con él la nueva alquimia que todo lo convierte en mercancía.
Arriba se simulaba independencia y soberanía, pero la ropa del extranjero seguía vistiendo al Mandón. El calendario de abajo cumplió el ciclo y el centenario alumbró un nuevo alzamiento. La sangre morena se reiteró, generosa, y sobre ella y por ella cayó el tirano. El final se decretó hecho monumento y los pendientes fueron tantos que el alivio fue escaso y la cura nula.
La tierra, la Madre, brindó entonces su alimento de dignidad rebelde a otros colores y, como fragmentos de un espejo roto, la lucha tomó desde entonces la ropa del obrero, del campesino, del empleado, del otro amor, de la juventud, de la mujer, de la sabiduría que no se vende por comodidad o moda.
La resistencia floreció, florece.
Pero la historia de arriba vuelve a ofrecernos, como salida, la mentira que ni cura ni alivia… 100, 200 años después.
El Emperador ha crecido y ha crecido su ambición y poder de destrucción. Si antes el tesoro era de oro, plata, metales y piedras preciosas, ahora es de agua, aire, bosques, animales, conocimientos, personas.
Y si antes el ropaje de sus oficiales de conquista era la sotana y la armadura, y después la afrancesada levita de “científicos” y militares porfiristas; ahora es la chaqueta de múltiples vistas de los partidos políticos.
El Emperador, el capital, llegado a su edad neoliberal y globalizada, ha conseguido llevar su lógica mercantil a los rincones más apartados de la naturaleza. Hoy es mercancía lo que antes no tenía más valor que el de uso del común de la gente.
Pero en el nuevo saqueo, el Emperador ha encontrado el mismo obstáculo que topó su padre-madre: la rebeldía de los pueblos indios.
Destruido el campo y quien lo trabaja, desmanteladas las conquistas de los trabajadores y trabajadoras de la ciudad, obtenida la bendición de cardenales y obispos antiguos y modernos (es decir, los medios de comunicación masiva), comprados con unas cuantas monedas los principios de partidos políticos y organizaciones sociales; el Emperador redescubre ahora que los Guardianes son molestia y oposición real.
Cuando el Emperador manda y ordena, el político se apresura en su servidumbre. Un ejército de autoridades y funcionarios gubernamentales, respaldados por un ejército y una policía con métodos de guardia hacendaria, encabezan el pillaje de los últimos vestigios de Nación, soberanía e independencia que existen en nuestros suelos.]
En México esta guerra de conquista es sólo nueva en sus formas legales y mediáticas, y en los ridículos colores de los vestidos de los gobernantes: el verde, blanco y rojo; el azul y blanco, el amarillo y negro, el rosa, el rojo y amarillo, el verde macilento, más los que se sumen al catálogo de pinturas en la próxima temporada publicitaria, es decir, en las próximas elecciones (para nico y sus “partidos politicos”).
Para la reconquista de México, ahora con el objetivo de sus riquezas naturales, el Emperador envió entonces a uno de sus pupilos dilectos, preparado en sus campos de entrenamiento, perdón, en sus universidades privadas: Carlos Salinas de Gortari quien, mediante un fraude electoral, pudo conquistar una cabeza de playa, el gobierno federal, y, desde ahí y mediante la coartada del liberalismo social, la compra de conciencias, la derrota de ánimos y la eliminación de quienes se le resistían, impuso, a sangre y fuego, las condiciones para liquidación de la Nación mexicana a precios de paraestatal, perdón, a precio de baratillo.
La mitología capitalista encontró entonces, con la complicidad de criminales e ilustrados, un ejemplo a seguir: Carlos Slim Heliú. El viejo cuento de la riqueza conseguida con trabajo y sacrificio, ocultó y oculta la corrupción y el despojo con tarjeta prepago.
En un texto escrito en vísperas de continuar sus andanzas rebeldes, “El Socialismo y el Hombre Nuevo en Cuba” (Semanario “Marcha”, Marzo de 1965), Ernesto el Che Guevara señaló: “Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de la gente y ciegas, actúan sobre el individuo sin que éste se percate. Sólo se ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller –verídico o no- una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos”.
Ponga usted “Carlos Slim Heliú” en lugar de “Rockefeller” y verá que la historia de arriba, cansada de andar, se repite.
Pero tal vez algunas cosas, además de los ropajes, han cambiado. Si en todo el mundo los “oficiales” de la neoconquista del planeta son los gobiernos nacionales y su tropa está formada por funcionarios de todo tipo y rango, el papel de bufones de la corte del Emperador está muy disputado por los partidos políticos… y no sólo en tiempos electorales, pero siempre referido a ellos.
Y abundan las anécdotas que son botones de muestra:
Por ejemplo, no se dice que, detrás de la supuesta independencia del legislativo respecto a los medios electrónicos, está el descontento de la clase política por no recibir ninguna paga por haber superado el “rating” de la barra cómica.
Y tampoco se nos quiere decir que la salida de Ugalde del IFE es un pleito pasional, y no una concesión obtenida gracias a la inteligente habilidad del FAP. No se va a decir, porque no es políticamente correcto señalar que en las recámaras de la clase política y en el actual gobierno federal abundan los closets. No se nos va a decir que la pasión que floreció y llegó a su clímax en la evidente complicidad del IFE en el fraude electoral que llevó al Poder a Felipe Calderón Hinojosa, ahora decayó y hay otros closets. O sea que, como luego se dice, a Ugalde “le dieron baje”.
Por cierto, ¿a poco no, cuando Felipe Calderón se pone su disfraz de milico, no se parece extraordinariamente al dictadorzuelo de esa excelente tira cómica que hace, o hacía, el caricaturista Palomo y se llama “El Cuarto Reich”? Perdón, iba también a comentar que, poniéndome a tono con esto de la conquista española, a poco no si le ponen bigote a Felipe Calderón se parece mucho a José María Aznar.
No lo voy a comentar porque he recordado que ésta es una mesa redonda tan seria y formal que ni siquiera puedo reiterar los chistes malos sobre el hecho de que es rectangular.
Si no fuera seria, podría decir algo sobre ese montón de escombros, lleno de mierda y sangre, que es el PRI y algunos de sus personajes más emblemáticos: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Ricardo Monreal, Arturo Nuñez, Juan Sabines.
Tampoco voy a hacer comentarios sarcásticos sobre el PRD, el presidente “legítimo”, su Convención Nacional Democrática, el flamante Frente Amplio Progresista y sus gobernadores y presidentes municipales “de izquierda”.
No voy a recordar que, en la CND celebrada hace un año, representando a los indígenas de México estaban los ex funcionarios de Vicente Fox, usando las siglas del Congreso Nacional Indígena -CNI- (aunque como “Convención Nacional Indígena”), como fue oportunamente señalado por Magda Gómez en su momento.
Voy, en cambio, a hacer un poco de memoria. Ésa que tan poco afecto tiene entre el lopezobradorismo ilustrado, tan propenso al olvido selectivo.
Hace poco más de 10 años corrían los tiempos de los diálogos de San Andrés entre el gobierno federal y el EZLN. Terminada la mesa I, sobre derechos y cultura indígenas, se inició la Mesa sobre Democracia y Justicia. La delegación gubernamental que Ernesto Zedillo Ponce de León envió a esos diálogos optó por la estrategia de “no los veo, no los oigo” (¿les suena?). Del lado del EZLN, encabezaban la delegación el Comandante Tacho, el Comandante David y el Comandante Zebedeo.
El EZLN había convidado, sea como invitados o como asesores, a un gran número personas comprometidas con la lucha en esos temas. Por ahora recuerdo que, del lado nuestro (y con “nuestro” no quiero decir “del EZLN”, sino de la lucha) estaban, entre otras y otros, personas que hoy nos critican y descalifican por nuestras posiciones.
En esos días fueron asesinados por el gobierno unos campesinos indígenas del municipio Nicolás Ruiz, Chiapas, donde existen grandes simpatías con el EZLN. Nuestros delegados reclamaron y exigieron. Los delegados del gobierno se trincaron en no hablar ni escuchar.
Entonces, me cuentan los comandantes y comandantas que asistieron, la creatividad de nuestros asesores e invitados los enfrentó por medio de la mímica, que incluía recordatorios adecuados a las respectivas progenitoras de los enviados de Zedillo.
La delegación gubernamental de entonces era famosa en los bares, cantinas y antros de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Además de por sus filias etílicas, los representantes del gobierno eran conocidos porque no sabían tomar y, a las primeras copas, sentían una necesidad imperante de que sus compañeros de parranda supieran de sus convicciones (cito textualmente una de ellas: “los zapatistas están apostando a que caiga el PRI y así dialogar con otro gobierno, pero están muy equivocados, el PRI nunca va a dejar el Poder”), así como presumir sus tácticas y estrategias. Entre éstas estaba la de que había que golpear a los zapatistas o a sus simpatizantes para obligarlos a dialogar y llegar a acuerdos. Así transcurrió todo esa parte del fallido diálogo. Cuando se rompe, en la Secretaría de Gobernación de Zedillo se reunieron los delegados, el secretario de gobernación y el subsecretario, y decidieron llevar hasta sus últimas consecuencias esa estrategia de “pega y dialoga”.
Entonces se sentaron las bases de la que, meses después, sería conocida en todo el mundo como “La Masacre de Acteal”.
Voy a recordar algunos nombres: el subsecretario de gobernación era Arturo Nuñez (hoy senador por el PRD), que después sería uno de los líderes visibles de la movilización en contra del fraude electoral del 2006 y ahora lo es del Frente Amplio Opositor.
El nombre de los delegados gubernamentales de entonces: Marco Antonio Bernal, Del Valle y Gustavo Iruegas. Si piensa que éste último es un homónimo del encargado de relaciones internacionales del gobierno “legítimo” de López Obrador, se equivoca: es el mismo.
Sí, del lado de la traición de febrero de 1995; del lado del desalojo y destrucción de las pocas pertenencias de los pobladores de Guadalupe Tepeyac y el Prado, en las montañas del Sureste Mexicano; del lado de los asesinos de los campesinos indígenas de Nicolás Ruiz, del lado de quienes en todo momento se empeñaron en tratar de humillar a los jefes zapatistas y se burlaron de su forma de hablar, de su tiempo, de su cultura, de su causa; de los autores intelectuales y materiales de la Matanza de Acteal, estuvo el ahora flamante funcionario del gobierno legítimo, que cuenta con el respaldo de la CND lopezobradorista.
Los comandantes Tacho, David y Zebedeo les pueden contar muchas historias que documentan el racismo del señor Iruegas.
No sabemos en qué momento personas como ésta cambiaron de posición, de convicción y de práctica.
Tal vez quienes hoy no sólo los siguen y respetan como sus gobernantes “legítimos”, sino que además nos exigen que hagamos lo mismo, so pena de ser criticados de “derechistas”, lo sepan.
Tal vez nos lo digan, tal vez nos den pruebas de que sí cambiaron y ya no son racistas, autoritarios y criminales.
Tal vez sólo bastó que dijeran que estaban de su lado y ya.
Tal vez eso y una ropa decente los convencieron.
A nosotros no.
Pero ocurre ahora que si nosotros lo advertimos, lo recordamos, lo decimos, nosotros somos los “salinistas”, los que le hacemos el juego a la derecha, los que debemos ser repudiados, calumniados, silenciados, perseguidos, despreciados.
No entendemos. Porque nosotros seguimos siendo los atacados, los desalojados, los amenazados, los asesinados, los encarcelados. Pero nos exigen que no lo digamos cuando se trata de alguno de sus nuevos dirigentes.
Cada que puede, Andrés Manuel López Obrador resalta como un gran logro de su movimiento el que “no hayan roto ni un solo vidrio”. Hace unos días, en un programa radial, le preguntaron sobre lo que dijimos en nuestro último comunicado de las agresiones que sufren nuestras comunidades. AMLO respondió, palabras más, palabras menos, que él acaba de recorrer todos los municipios de Chiapas y no había visto nada. No sabemos si el síndrome de Fox (que no leía los periódicos) afecta ya al presidente “legítimo”, pero, debo decirle que no es cierto que visitó todos los municipios chiapanecos, porque en nuestro estado hay más de 40 MAREZ en los que no estuvo.
Claro que se entiende que no lo sepa porque casi no sale en la prensa, gracias al cierre de espacios y a que el zapatismo es moda pasada.
También puede ser que cualquier señalamiento crítico y de memoria que lo cuestione sea, previa calificación de “derechista”, editado en sus reportes de prensa y en sus comparecencias públicas y mediáticas.
Lo entendemos. Después de todo se nos puede acusar, como lo escribiera -con el embrutecimiento que da el alcohol-, quien en algún momento estuvo de nuestro lado, de “salinistas”.
Pero disculpen ustedes que insista en recordar:
Cuando fueron las elecciones para gobernador en Chiapas, estaba en el Zócalo capitalino el plantón de protesta contra el fraude electoral y en él se encontraba AMLO. El candidato del PRD a la gubernatura era Juan Sabines, quien apenas unos meses antes era alcalde de Tuxtla Gutiérrez y del PRI por muchos años. Tal vez alguien recuerde que López Obrador abandonó el plantón para ir a apoyar la campaña de Sabines y que, obtenido el triunfo por un pequeño margen de votos, regresó al zócalo y, exultante, declaró que en Chiapas “se había detenido a la derecha. El lopezobradorismo, aún sabiendo que con Juan Sabines se reciclaba a lo peor del PRI, aquel que convirtió a Chiapas en una gran hacienda porfirista y que encontró en el “Croquetas” Albores Guillén su personaje más representativo, guardó silencio y aplaudió. No se dijo entonces que con Sabines regresaba al poder también la camarilla de los finqueros que, antes del alzamiento, hacían realidad cotidiana la obra de Bruno Traven llamada “La Rebelión de Los Colgados”.
No importaba que eso significara tomar partido a favor de la derecha chiapaneca, había que aplaudir y seguir al líder… para perder la memoria y guardar un silencio cómplice después.
Desde que iniciaron nuestras críticas al proyecto de AMLO, en los sectores progresistas hubo molestia primero, y calumnias después, porque no nos sumamos a la corte lopezobradorista (en la que ell@s, “sonríe, vamos a ganar”, decidirían el futuro de México). Nuestra posición fue puntual: AMLO y el PRD representaban no sólo la continuación del proyecto económico, político, social e ideológico, también la coartada perfecta: la bandera de la izquierda institucional en lo alto de la maquinaria de explotación represión, despojo y discriminación que es el capitalismo. La guerra contra los pueblos indios vestida con otras ropas.
¿Quiénes eran los indios zapatistas y su narigón vocero para arruinar la fiesta prematura de repartos de puestos, embajadas, consulados, asesorías, y pláticas de sobremesa con “los que mandan”?
Entonces dijeron y publicaron que estábamos al servicio de la derecha, se deslindaron del apoyo y simpatía que tenían por nuestro movimiento y, en algunos casos, consiguieron que se nos cerraran los pocos espacios públicos que había para nuestra palabra.
Tal vez es mejor buscar una palabra objetiva. Voy a citar un informe que el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, envió a las Juntas de Buen Gobierno a principios de septiembre de este año, sobre la situación de los desalojados por el gobierno derechista y panista de Felipe Calderón Hinojosa y el gobierno izquierdista y perredista de Juan Sabines:
“6 de septiembre 07.
Las personas desplazadas, ahora se encuentran en un lugar llamado Rancho Las Vegas, que anteriormente funcionaba como un bar-burdel, en las afueras del poblado de La Trinitaria, Chiapas. En ese lugar no hay energía eléctrica, no cuentan con agua potable ni drenaje. Además en esta época de lluvia entra el agua por el techo y por las puertas de ese lugar, las personas duermen sobre colchonetas de hule espuma a ras de piso. En cuestión de salud: hay 2 mujeres que se encuentran embarazadas, 1 persona que tiene varicela y 2 personas más que tienen infecciones cutáneas, el riesgo de infección es alto debido a la falta de agua potable.
En cuanto a la alimentación: esta ha sido proporcionada por el estado, sin embargo las mujeres desplazadas han indicado que solamente les dan arroz, lo cual no están acostumbrados a comer, es decir la alimentación proporcionada no está de acuerdo a su cultura ni a una buena alimentación. CARITAS de San Cristóbal les ha proporcionado frijoles y maíz, además de otros alimentos.
Hasta el momento las autoridades de gobierno, no han propuesto a estas personas un lugar digno en donde reubicarse, los desplazados han solicitado a los funcionarios de gobierno de Chiapas, ser trasladados al municipio de Ocosingo, en donde tienen familiares, sin embargo esto no se ha hecho, tampoco el estado les ha garantizado que ya en Ocosingo tendrán un lugar digno para vivir, así como la alimentación, ya que los desplazados en su mayoría son mujeres, ya que los hombres fueron detenidos.
Las comunidades de las que fueron desalojadas aun se encuentran custodiadas por los policías y el estado les ha dicho que no pueden regresar a ese lugar, pero no les ha dado otra propuesta de vivir en otro lugar, pareciera que la intención del estado es que esa gente se canse y se disperse, para ya no tener responsabilidad sobre ellas.
Las personas desplazadas se encuentran aun custodiadas por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y Policía Municipal de La Trinitaria, oficialmente no se encuentran detenidas, sin embargo estas no pueden salir, el estado ha insistido que no se encuentran detenidos pero en la práctica no pueden salir.
En cuanto a la comunicación con los desplazados ha sido posible gracias a la gestión de varias ONG´s, quienes han estado visitándolos constantemente para ver en qué condiciones se encuentran, ya que al principio los elementos policiacos no permiten la entrada.
A las 6 personas detenidas, el día 27 de agosto 07, se les dictó el auto de formal prisión por los delitos de daños y ecocidio.
En total son 33 personas desplazadas, 7 adultos (todas mujeres) y 26 menores (el más pequeño de 9 meses).
En cuanto a los detenidos, que se encuentran en el CERESO No. 14, El Amate, tenemos conocimiento que se encuentran en un lugar llamado Centro de Observación y Clasificación, también conocido como COC o “72 horas” y que como son los únicos indígenas que hay en este momento en ese lugar no les permiten usar los sanitarios.
Participaron en dicho operativo las dependencias oficiales siguientes:
Estatales: Agencia Estatal de Investigación. Fiscalía General de Justicia, Región Selva.Secretaría de Gobierno. Policía Estatal Preventiva.
Federales: Agencia Federal de Investigación. Procuraduría General de la República, Secretaría del Medio Ambiente. CISEN. Policía Federal Preventiva.
Los 6 detenidos fueron obligados a firmar un papel en el que piden perdón al Gobernador y le piden misericordia para que obtengan su libertad.”
No sé si, después de escuchar esto, también se va a acusar al Frayba de ser “salinista” y de “hacerle el juego a la derecha”.
Hace 40 años, el 8 de septiembre de 1967, acosado por el ejército y atacado por las izquierdas bien portadas del mundo, el Che escribió:
“Un diario de Budapest critica al Che Guevara, figura patética y, al parecer irresponsable y saluda la actitud marxista del Partido Chileno que toma actitudes prácticas frente a la práctica. Cómo me gustaría llegar al poder, nada más para desenmascarar cobardes y lacayos de toda ralea y refregarles en el hocico sus cochinadas.”
Hoy, 40 años después, en mi voz, las comunidades indígenas zapatistas rinden un humilde homenaje a quien fue catalogado, por quienes decían estar de su mismo lado, como “patético” e “irresponsable”.
De ellos no hay quien se acuerde con respeto, pero el Che sigue siendo inspiración en nuestro moreno andar.
Por lo demás, para nosotros, los zapatistas, las zapatistas, está claro: en el criminal calendario de arriba, el reloj de la historia pretende repetir la hora del crimen en contra de nuestras culturas originarias.
Corresponde a nuestros pueblos indios seguir en la lucha que otros abandonan por comodidad.
En lugar de paralizarnos por el silencio y la indiferencia con las que nos “castigan” por no seguirlos en su aventura donde están los mismos pero con ropa distinta, estamos empeñados en un doble esfuerzo: el vernos y escucharnos con los pueblos originarios de este continente; y el organizarnos con aquellas y aquellos que eligieron el lugar más incómodo para ser y luchar: el de abajo y a la izquierda.
En unos días, las culturas originarias de este continente se reunirán en el territorio de la tribu Yaqui, en Vicam, en Sonora, en México.
Como no se discutirán ahí candidaturas, alianzas electorales o lo que esté de moda en el calendario de arriba, se dirá que es intrascendente y no tendrá repercusiones (o sea cabezas en los noticieros).
Tal vez.
Pero nosotros sabemos que la tierra, la Madre, sabe que ahí es donde se sabrá si alguien luchará por darle el mañana que en su seno guarda, si alguien confeccionará la ropa que nadie habrá de portar cuando se enfrente al cíclope del Poder, si alguien labrará al fin el otro calendario en otra geografía, uno en el que todo sea renombrado de nuevo, y la luz y la sombra recuerden que ambos son la parte de verdad que toda leyenda guarda.
Muchas gracias.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Octubre del 2007.
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Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional
Galeano: Refranes
Por Eduardo Galeano
Nueva York, Madrid, Londres: el terrorismo ataca nuevamente. Este fue el título principal de muchos diarios del mundo, en la edición que informó de las explosiones que sacudieron a la capital inglesa. Reveladora coincidencia: no mencionaron a Afganistán ni a Irak. Los bombardeos contra Afganistán y contra Irak ¿no fueron, no siguen siendo, atentados terroristas, que en el caso de Irak se repiten día tras día? ¿No es siempre, o casi siempre, la clase trabajadora quien pone los muertos en los atentados y en las guerras? ¿No merecen el mismo respeto y la misma compasión las víctimas de cualquier expresión del desprecio por la vida humana?. Sin comerla ni beberla, no menos de tres mil campesinos fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, a Bin Laden en tierras afganas. Y no menos de 25 mil civiles, muchos de ellos mujeres y niños, fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, las armas de destrucción masiva en Irak, y por el baño de sangre que sigue provocando la ocupación extranjera del país. Si Irak hubiera invadido a los Estados Unidos, anormalidad que a nadie se le pasa por la cabeza, las víctimas civiles serían, en proporción, trescientos mil norteamericanos. Por los siglos de los siglos resonarían en el mundo los truenos de semejante horror. Como los muertos son iraquíes, rápidamente se convierten en costumbre.En 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos afirmó que todos los hombres son creados iguales, pero poquitos años después la primera Constitución aclaró el concepto: estableció que en los censos de población, cada negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. ¿A cuántas partes o partecitas de una persona equivale, hoy día, un iraquí?“Unos son más iguales que otros”, dicen que dicen.- - -Y dicen: “Otros vendrán que bueno te harán”. El terror de Estado, fecundo papá de todos los terrorismos, encuentra coartadas perfectas en los terrorismos que genera. Derrama lágrimas de cocodrilo cada vez que la mierda pega al ventilador y simula inocencia ante las consecuencias de sus propios actos. Pero no tienen de qué quejarse los dueños del mundo: las atrocidades que cometen los fanáticos y los locos les brindan justificación y les regalan impunidad.- - -“La mentira tiene patas cortas.” A la vista está: la mentira tiene patas larguísimas. Tan larguísimas que corren a mucha mayor velocidad que los desmentidos de los mentirosos.Después de gritar a los cuatro vientos que Irak era un peligro para la humanidad, Bush y Blair admitieron públicamente que el país que habían invadido y aniquilado no tenía armas de destrucción masiva. En las elecciones siguientes, en Estados Unidos y en Gran Bretaña, el pueblo los recompensó reeligiéndolos.- - -“El crimen no paga”: ya ni los refranes saben lo que dicen. El mundo gasta nada menos que 2.200 millones de dólares por día, sí, por día, en la industria militar, industria de la muerte, y día tras día la cifra sube y sube. Las guerras necesitan armas, las armas necesitan guerras y las guerras y las armas necesitan enemigos.No hay negocio más lucrativo que el asesinato practicado en escala industrial. Su industria derivada, la industria del miedo, consagrada a la fabricación de enemigos, es hoy por hoy la principal fuente de ganancias de las empresas dedicadas al entretenimiento y a la comunicación. En Hollywood ya no hay película que no estalle, y sus guionistas agregan sustos al susto: por si fuera poco el pánico terrestre, agregan las amenazas del terror importado desde otros planetas.La industria militar necesita producir miedo para justificar su existencia. Perverso circuito: el mundo se convierte en un matadero que se convierte en un manicomio que se convierte en un matadero que... Irak, país bombardeado, ocupado, humillado, es la escuela del crimen más activa en nuestros días. Sus invasores, que dicen ser libertadores, han montado allí el más prolífico criadero de terroristas, que se alimentan de la desesperanza y de la desesperación.- - -“Al que madruga, Dios lo ayuda.” ¿Madrugan los jefes guerreros? ¿Madrugan los exitosos banqueros? En realidad, el refrán exhorta a levantarse tempranito a los humildes laburantes, y proviene de los tiempos en que trabajar rendía.Pero en el mundo actual, el trabajo vale menos que la basura.De los dos motores del sistema universal de poder, este sistema que se llamaba capitalismo allá en mi infancia, sólo funciona uno. El estímulo de la codicia desapareció, al menos para la mano de obra. Ya nadie tiene ni la más remota esperanza de hacerse rico trabajando. Ahora los dos motores son el miedo y el miedo: miedo a perder el empleo, miedo a no encontrar empleo, miedo al hambre, miedo al desamparo.Los sindicatos defendían a los trabajadores, en tiempos que ahora parecen prehistóricos. Las empresas multinacionales más famosas, Walmarts y McDonald’s, niegan sin el menor disimulo el derecho obrero a la agremiación y arrojan a la calle a quien cometa la osadía de intentarlo. A los organismos internacionales que velan por los derechos humanos, esta escandalosa violación no les mueve un pelo; y el ejemplo cunde. El ninguneo de los sindicatos, o su prohibición lisa y llana, empieza a ser normal.El sindicalismo, fruto de dos siglos de luchas obreras, está en crisis en todo el mundo, como están en crisis todos los instrumentos de defensa colectiva y pacífica de la gente que vive de su trabajo, y que ahora, librado cada cual a su suerte, sobrevive obligada a aceptar, sí o sí, lo que los empleadores exigen: el doble de horas a cambio de la mitad del salario..Los sindicatos, debilitados, perseguidos, poco pueden ayudar, y Dios tiene, al parecer, otras ocupaciones. El presidente Bush lo necesita noche y día: es misión divina su proyecto de conquista del planeta, y Dios guía sus pasos. ¿Cómo se comunican? ¿Por mail, por fax, por teléfono, por telepatía? Secreto de Estado.- - -“A las armas las carga el Diablo.” Este refrán no se equivoca. Dios no puede ser tan jodido. Ha de ser el Diablo el que carga las armas, o al menos las armas de destrucción masiva, las verdaderas, las que Irak no tenía, las que están reventando al mundo: los bombardeos de mentiras de las fábricas de opinión pública; las armas químicas de la sociedad de consumo, que enloquecen el clima y pudren el aire; los gases venenosos de las fábricas del miedo, que nos obligan a aceptar lo inaceptable y convierten la indignidad en fatalidad del destino; la mortífera impunidad de los asesinos seriales elevados a la categoría de jefes de Estado; y las espadas de doble filo de las grandes potencias que multiplican, a la vez, la pobreza y los discursos contra la pobreza, y al mismo tiempo venden minas antipersonales y piernas ortopédicas y desde los cielos arrojan misiles y contratos de reconstrucción sobre los países que aniquilan.
Nueva York, Madrid, Londres: el terrorismo ataca nuevamente. Este fue el título principal de muchos diarios del mundo, en la edición que informó de las explosiones que sacudieron a la capital inglesa. Reveladora coincidencia: no mencionaron a Afganistán ni a Irak. Los bombardeos contra Afganistán y contra Irak ¿no fueron, no siguen siendo, atentados terroristas, que en el caso de Irak se repiten día tras día? ¿No es siempre, o casi siempre, la clase trabajadora quien pone los muertos en los atentados y en las guerras? ¿No merecen el mismo respeto y la misma compasión las víctimas de cualquier expresión del desprecio por la vida humana?. Sin comerla ni beberla, no menos de tres mil campesinos fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, a Bin Laden en tierras afganas. Y no menos de 25 mil civiles, muchos de ellos mujeres y niños, fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, las armas de destrucción masiva en Irak, y por el baño de sangre que sigue provocando la ocupación extranjera del país. Si Irak hubiera invadido a los Estados Unidos, anormalidad que a nadie se le pasa por la cabeza, las víctimas civiles serían, en proporción, trescientos mil norteamericanos. Por los siglos de los siglos resonarían en el mundo los truenos de semejante horror. Como los muertos son iraquíes, rápidamente se convierten en costumbre.En 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos afirmó que todos los hombres son creados iguales, pero poquitos años después la primera Constitución aclaró el concepto: estableció que en los censos de población, cada negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. ¿A cuántas partes o partecitas de una persona equivale, hoy día, un iraquí?“Unos son más iguales que otros”, dicen que dicen.- - -Y dicen: “Otros vendrán que bueno te harán”. El terror de Estado, fecundo papá de todos los terrorismos, encuentra coartadas perfectas en los terrorismos que genera. Derrama lágrimas de cocodrilo cada vez que la mierda pega al ventilador y simula inocencia ante las consecuencias de sus propios actos. Pero no tienen de qué quejarse los dueños del mundo: las atrocidades que cometen los fanáticos y los locos les brindan justificación y les regalan impunidad.- - -“La mentira tiene patas cortas.” A la vista está: la mentira tiene patas larguísimas. Tan larguísimas que corren a mucha mayor velocidad que los desmentidos de los mentirosos.Después de gritar a los cuatro vientos que Irak era un peligro para la humanidad, Bush y Blair admitieron públicamente que el país que habían invadido y aniquilado no tenía armas de destrucción masiva. En las elecciones siguientes, en Estados Unidos y en Gran Bretaña, el pueblo los recompensó reeligiéndolos.- - -“El crimen no paga”: ya ni los refranes saben lo que dicen. El mundo gasta nada menos que 2.200 millones de dólares por día, sí, por día, en la industria militar, industria de la muerte, y día tras día la cifra sube y sube. Las guerras necesitan armas, las armas necesitan guerras y las guerras y las armas necesitan enemigos.No hay negocio más lucrativo que el asesinato practicado en escala industrial. Su industria derivada, la industria del miedo, consagrada a la fabricación de enemigos, es hoy por hoy la principal fuente de ganancias de las empresas dedicadas al entretenimiento y a la comunicación. En Hollywood ya no hay película que no estalle, y sus guionistas agregan sustos al susto: por si fuera poco el pánico terrestre, agregan las amenazas del terror importado desde otros planetas.La industria militar necesita producir miedo para justificar su existencia. Perverso circuito: el mundo se convierte en un matadero que se convierte en un manicomio que se convierte en un matadero que... Irak, país bombardeado, ocupado, humillado, es la escuela del crimen más activa en nuestros días. Sus invasores, que dicen ser libertadores, han montado allí el más prolífico criadero de terroristas, que se alimentan de la desesperanza y de la desesperación.- - -“Al que madruga, Dios lo ayuda.” ¿Madrugan los jefes guerreros? ¿Madrugan los exitosos banqueros? En realidad, el refrán exhorta a levantarse tempranito a los humildes laburantes, y proviene de los tiempos en que trabajar rendía.Pero en el mundo actual, el trabajo vale menos que la basura.De los dos motores del sistema universal de poder, este sistema que se llamaba capitalismo allá en mi infancia, sólo funciona uno. El estímulo de la codicia desapareció, al menos para la mano de obra. Ya nadie tiene ni la más remota esperanza de hacerse rico trabajando. Ahora los dos motores son el miedo y el miedo: miedo a perder el empleo, miedo a no encontrar empleo, miedo al hambre, miedo al desamparo.Los sindicatos defendían a los trabajadores, en tiempos que ahora parecen prehistóricos. Las empresas multinacionales más famosas, Walmarts y McDonald’s, niegan sin el menor disimulo el derecho obrero a la agremiación y arrojan a la calle a quien cometa la osadía de intentarlo. A los organismos internacionales que velan por los derechos humanos, esta escandalosa violación no les mueve un pelo; y el ejemplo cunde. El ninguneo de los sindicatos, o su prohibición lisa y llana, empieza a ser normal.El sindicalismo, fruto de dos siglos de luchas obreras, está en crisis en todo el mundo, como están en crisis todos los instrumentos de defensa colectiva y pacífica de la gente que vive de su trabajo, y que ahora, librado cada cual a su suerte, sobrevive obligada a aceptar, sí o sí, lo que los empleadores exigen: el doble de horas a cambio de la mitad del salario..Los sindicatos, debilitados, perseguidos, poco pueden ayudar, y Dios tiene, al parecer, otras ocupaciones. El presidente Bush lo necesita noche y día: es misión divina su proyecto de conquista del planeta, y Dios guía sus pasos. ¿Cómo se comunican? ¿Por mail, por fax, por teléfono, por telepatía? Secreto de Estado.- - -“A las armas las carga el Diablo.” Este refrán no se equivoca. Dios no puede ser tan jodido. Ha de ser el Diablo el que carga las armas, o al menos las armas de destrucción masiva, las verdaderas, las que Irak no tenía, las que están reventando al mundo: los bombardeos de mentiras de las fábricas de opinión pública; las armas químicas de la sociedad de consumo, que enloquecen el clima y pudren el aire; los gases venenosos de las fábricas del miedo, que nos obligan a aceptar lo inaceptable y convierten la indignidad en fatalidad del destino; la mortífera impunidad de los asesinos seriales elevados a la categoría de jefes de Estado; y las espadas de doble filo de las grandes potencias que multiplican, a la vez, la pobreza y los discursos contra la pobreza, y al mismo tiempo venden minas antipersonales y piernas ortopédicas y desde los cielos arrojan misiles y contratos de reconstrucción sobre los países que aniquilan.
Galeano: El imperio del consumo
Por Eduardo Galeano
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos.
Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente.
En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que
crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen
prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad
de comprar y la angustia de pagar.
La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras
y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco,
quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.
La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no
tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena
mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el
estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su
sombra y por los platos rotos que debe pagar.
La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo
sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más
amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los
suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de
trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas
órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para
casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La
mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas
para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías
que a veces materializa delinquiendo.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime
cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las
flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están
sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos,
las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al
insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no
es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica.
EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que
se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que
se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU
apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del
Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado
paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando
no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa
Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San
Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando
etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la
uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas
partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización
obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone,
en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como
fotocopias del consumidor ejemplar.
El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la
cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la
revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido
casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los
niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis
años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la
Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet
food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El
consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar
televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando
comida de plástico.
Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los
paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las
costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles
de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna
manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas
tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo
apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la
globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la
comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola
exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho,
porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.
El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la
tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y
que el menú de McDonald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El
inmenso ejército de McDonald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de
los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte,
durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el
McDonald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la
victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de
Berlín.
Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre,
niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald's viola,
así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En
1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia,
intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró.
Pero en el 98, otros empleados de McDonald's, en una pequeña ciudad cercana a
Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha
logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier
lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los
gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños
pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio
se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las
casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la
palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del
progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las
virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las
ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.
Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la
soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden,
ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del
consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del
pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no
solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social,
salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que
abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te
salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto
que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste
en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted
convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son
solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista.
La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación
ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la
felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el
dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida
humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a
fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen
ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros
urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la
agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos
invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por
experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen
trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores
miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama.
Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el
trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos
de lujo son el aire y el silencio.
Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un
elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto
de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se
encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la
gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a
relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las
cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los
espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco
eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en
espacios de exhibición comercial.
El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su
presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo
mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis,
las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se
somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y
baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en
Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es
preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las
ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna,
posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes
posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado
que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center,
como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la
ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y
planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una
fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras
emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo,
donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos,
marcas y etiquetas.
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático.
Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de
vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras
cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las
mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las
financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer
estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un
desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la
fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del
tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del
espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de
vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que
dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad
lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos?
¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a
unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el
universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la
manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que
la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para
garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no
es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay
naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos.
Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente.
En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que
crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen
prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad
de comprar y la angustia de pagar.
La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras
y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco,
quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.
La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no
tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena
mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el
estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su
sombra y por los platos rotos que debe pagar.
La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo
sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más
amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los
suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de
trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas
órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para
casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La
mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas
para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías
que a veces materializa delinquiendo.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime
cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las
flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están
sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos,
las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al
insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no
es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica.
EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que
se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que
se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU
apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del
Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado
paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando
no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa
Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San
Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando
etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la
uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas
partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización
obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone,
en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como
fotocopias del consumidor ejemplar.
El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la
cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la
revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido
casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los
niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis
años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la
Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet
food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El
consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar
televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando
comida de plástico.
Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los
paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las
costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles
de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna
manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas
tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo
apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la
globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la
comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola
exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho,
porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.
El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la
tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y
que el menú de McDonald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El
inmenso ejército de McDonald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de
los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte,
durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el
McDonald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la
victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de
Berlín.
Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre,
niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald's viola,
así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En
1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia,
intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró.
Pero en el 98, otros empleados de McDonald's, en una pequeña ciudad cercana a
Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha
logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier
lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los
gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños
pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio
se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las
casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la
palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del
progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las
virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las
ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.
Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la
soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden,
ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del
consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del
pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no
solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social,
salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que
abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te
salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto
que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste
en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted
convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son
solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista.
La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación
ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la
felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el
dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida
humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a
fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen
ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros
urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la
agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos
invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por
experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen
trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores
miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama.
Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el
trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos
de lujo son el aire y el silencio.
Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un
elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto
de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se
encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la
gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a
relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las
cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los
espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco
eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en
espacios de exhibición comercial.
El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su
presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo
mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis,
las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se
somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y
baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en
Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es
preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las
ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna,
posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes
posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado
que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center,
como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la
ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y
planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una
fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras
emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo,
donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos,
marcas y etiquetas.
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático.
Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de
vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras
cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las
mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las
financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer
estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un
desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la
fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del
tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del
espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de
vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que
dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad
lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos?
¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a
unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el
universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la
manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que
la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para
garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no
es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay
naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.
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